La Santa fue un lugar muy importante para mí. Lo fue durante muchos años. Creatividad, diversidad y libertad. Esas fueron las señas de identidad más destacadas de un local único, emblemático, que el tiempo ha convertido en icónico. Todos éramos jóvenes y teníamos ganas de hacer cosas. Escribir, pintar, actuar, cantar, diseñar... Crear. Hacer desde la nada nuestro propio proyecto. La vida por delante y las ganas de comernos el mundo. Aunque conocíamos los versos, todavía desconocíamos el pleno significado de aquel envejecer, morir, como único argumento de la obra. Eso aún quedaba muy lejos. La música sonaba y los besos eran intensos y fugaces. Cada noche era una fiesta diferente. Y allí estábamos, hablando de nuestras ideas, de nuestras lecturas, de nuestras perspectivas. Y bailando hasta que las luces se encendían y al otro lado de la puerta ya hacía rato que había amanecido. Pásame el abrigo, apura la copa, apaga ese cigarrillo, ¿dónde está mi bufanda? Esperando el porvenir, como diría Martín Gaite. Esperando la recompensa a nuestros trabajos. Esperando el amor. Todo iría llegando poco a poco, variadas decepciones incluidas, pero eso entonces no importaba (ni siquiera contábamos con ellas). Lo que contaba era estar allí. Sentirnos únicos, sentirnos diferentes. Con la cara por delante y sin tonterías. Las tonterías y los malos rollos siempre se quedaban a la puerta del local. Marca de la casa.
viernes, 4 de abril de 2025
Fiesta en La Santa 2025
jueves, 3 de abril de 2025
The great Lillian Hall
'The great Lillian Hall' tiende, por momentos, a telefilme, pero qué importa. Está Lily Rabe, Kathy Bates y, sobre todo, la gran Jessica Lange dando vida a la actriz (de Broadway) del título en su decadencia por culpa de la pérdida de memoria. Todo gira en torno a ella, y es maravilloso: cuando Lange está en pantalla, ya sea dirigida por un novato o por el mismísimo Martin Scorsese, todo, inevitablemente, gira en torno a ella. Fue así desde el principio y así será hasta el final. Y qué enorme placer a lo largo de todas estas décadas. En Filmin.
miércoles, 2 de abril de 2025
De barquillos y cometas
Siempre lo he dicho (desde mis tiempos de librero y también con anterioridad): me parece muy difícil escribir (bien) para el público infantil y juvenil. Hay que buscar palabras claras, sencillas, precisas, y conformar con ellas algo ingenioso, con fondo y cierta originalidad. No vale hacer el tonto porque ese público, el infantil y juvenil, no lo es en absoluto. No todo vale. Hay que buscar -como en cualquier género literario- la palabra exacta, equilibrar emoción y mensaje, huir del discurso resabiado, manido o previsible. Hay que buscar la palabra exacta para mantener la atención de quien se acerca al libro. O lo acerca a los más pequeños de la casa. María Rosa Serdio compone con equilibrio unos poemas inteligentes que hacen pensar y plantearse muchos asuntos esenciales de la vida. Un ejemplo: "¿Dónde guarda el hombre/ su calma o dolor?". Las ilustraciones de Ester Sánchez que acompañan sus palabras se salen del tópico y el estereotipo. Y ambas conforman este libro de versos e impecable edición. Lo publica Pintar-Pintar y hoy -Día del libro Infantil y Juvenil- es un día tan bueno como cualquier otro para acercarse a él. Para acercárselo a él, a ella. Para hacerse preguntas y replantearse las respuestas. Cada significado, cada interpretación. Todas las intencionenes.