martes, 11 de agosto de 2020

Victoria Abril, 45 años de profesión

Compraba la revista MAN todos los meses. Bueno, los meses que salían actrices importantes. Aquel mes, Victoria Abril, en blanco y negro, sublime. No podía estar más guapa. Atrevida, descarada, con sus hermosos pechos al aire, con sus ojos rabiosos de picardía, bellísima. Como era en aquel año 89, que venía del primer rodaje con Almodóvar. El póster estuvo meses en mi habitación, en lugar destacado: justo enfrente de la mesa de estudio. La Abril, en blanco y negro, en bragas y con las tetas al aire, todo un lujo. Desafiando al mundo y a todas las mentes puritanas, que en aquel tiempo eran más de las que hoy pensamos, casi tantas como las que (al parecer) hoy son o están a punto de ser. Yo amaba a Victoria Abril, aunque mis deseos fueran por otro lado, qué importa eso. Y en mi habitación estaba ella, y otras como ella. Mujeres importantes. Yo quería a Victoria Abril, semidesnuda, desafiante, bellísima, con su hermoso pecho al aire. "No cambio mi talento por más pecho", había dicho en el rodaje de 'Baton Rouge', de Rafa Monleón, algunos meses atrás. Y allí estaba, con sus pechos pequeños y hermosos, en una esquina de mi habitación. 

Este 2020 Victoria cumple 45 años en la profesión. Y quienes la seguimos amando, solo pedimos un papel que esté a su altura. Parece complicado porque la altura es tremenda, pero no vamos a tirar la toalla ahora, ¿verdad? 

domingo, 9 de agosto de 2020

Melanie

Porque aún recuerdo aquella tarde en una de las salas de los cines Clarín, Melanie. A solas con el bueno de Jeff. Porque algo salvaje estaba pasando, aunque no supiésemos explicarlo muy bien. Porque algo salvaje sabías transmitir con tu peluca morena, tu bisutería barata, tu naturalidad, tu inocencia y tu picardía que chica que jugaba a ser mala. Porque, después de todo, los primeros amores no se olvidan, y más si tienen lugar en una sala como las de aquel cine que ya no existe. 

Por todo eso, Melanie, felices 63. 

sábado, 1 de agosto de 2020

Mis padres, 50 años después

Mi madre tenía un paraguas rojo y, cuando estalló la tormenta, dejó que mi padre se cobijara junto a ella. Así comenzó todo. Mis padres antes de ser mis padres, ambos jovencísimos. Se casaron tres años más tarde. El 1 de agosto de 1970. El mismo día que, al otro lado del Atlántico, moría la actriz Frances Farmer. En las fotografías, se les ve guapos. También alegres y un poco asustados. Comen tarta, acercan las copas a sus labios, se dejan besar por sus familiares. Creo que casi todo el mundo aparece así en las fotografías de su boda, alegre y un poco asustado. Es inevitable. ¿Qué sucederá a partir de ese momento? ¿Irá todo bien? ¿Se podrán solventar las complicaciones que la vida te irá poniendo cada cierto tiempo? Imagino que son preguntas comunes a todas las personas que decidimos un día casarnos. Evidentemente, todas las respuestas tendrán diferentes matices. 
Han transcurrido 50 años. Siguen estando guapos. 
Luego sabré cómo se encuentran hoy. 
¿Que cómo estoy yo? Alegre y un poco asustado. Supongo que también es inevitable. 

viernes, 31 de julio de 2020

Adiós, señor Parker

Triste noticia para terminar el mes. Ha muerto Alan Parker. 'Fama', 'El expreso de medianoche', 'El corazón del ángel' o 'Arde Mississippi' fueron películas impactantes en su momento. Hace pocas semanas revisé esta última y me sigue pareciendo, como en el momento de su estreno, una gran película, con un inolvidable mano a mano entre Gene Hackman y Willem Dafoe. 
Descanse en paz, señor Parker. 

miércoles, 29 de julio de 2020

Días de lluvia

Levanto la persiana, abro la ventana: cielo gris, lluvia fina, humedad. Más de lo mismo. Tengo que reconocer que cuando era muy joven me gustaban estos veranos. Ya no. Quiero sol. Quiero luz. Quiero salir a la calle sin paraguas y con pantalones cortos. Quiero que la claridad entre en la cocina y en el estudio y en todos los rincones de la casa. Quiero calor en la piel y en los huesos. Quiero beber vino blanco y sentir la excitación que produce el buen tiempo. Quiero buscar una sombra y comer allí un helado de los que cuestan tres euros. Quiero que el verano sea verano. 
Veo al portero del edificio de enfrente con su gorro para la lluvia y su mascarilla. ese atuendo que casi parece de camuflaje, y pienso que podría ser el portero del edificio de enfrente, Tony Curtis o un espía infiltrado. A veces pienso que el edificio de enfrente, tan enorme y antiguo, podría ser el escenario perfecto para una novela como las de Ruth Rendell. Todo es cuestión de ponerse a ello, me digo.  
Y voy a la cocina, y preparo más café, y no pongo la radio (¿para qué?), y saco el paquete de lentejas del armario.
Y pienso en el mar de aquellos otros veranos, y me voy lejos, lejos... 

lunes, 27 de julio de 2020

Aquellos deseos

Lo que me hubiese gustado entonces besar a Sam Shepard. Quitarle el sombrero, ordenar su pelo y dejarme llevar. Los sueños siempre tienen que tener un reflejo que los acerque a la realidad, así que para que todo resultase más convincente la luna tenía que estar alta y el rumor de algún río presente. La brisa nocturna hacía más llevadero aquel calor que a los dos nos cansaba. No era una imagen de cartón piedra. Era una escena de alguna de sus películas de los ochenta, pero allí, en el sueño, los labios de la rubia eran los míos. Esas cosas de la juventud, de los poemas, del deseo y de la ausencia del miedo. No hay otro misterio. Lo sueños terminan por estrellarse al final de la madrugada. Ese es su destino. Y puede que esté bien que sea así. La realidad sigue su curso y termina por imponerse, da igual lo que anheles o lo que termines por hacer. Siempre estaremos acertados y siempre estaremos equivocados. Nunca habrá equilibrio. 
Los años terminan por cambiar los sueños y el destino de los besos. Pero hoy, cuando se cumplen tres años de la desaparición del escritor, vuelvo a recordar todo aquello. Y a decir verdad, lo recuerdo como si realmente hubiese ocurrido. Lo recuerdo, de hecho, con más claridad que aquellos otros besos de noches largas y húmedas que fueron auténticos y que hace tiempo que se volvieron tan difusos como si perteneciesen a otra persona. 

domingo, 26 de julio de 2020

Buscando el corazón del sábado noche

Ayer, tras ver la foto de mi nueva novela y conociendo los temas literarios que me interesan, mi amiga Leticia Sánchez Ruiz (magnífica escritora) se preguntaba públicamente de qué podría ir en esta ocasión la cosa. Aunque ya os conté que la historia transcurre en una larga noche y se centra en la petición que una mujer le hace a otra, en breve desvelaremos algo más. Aquí va otro apunte: la canción que aparece varias veces a lo largo de esa noche y que, de hecho, da título al segundo (y más importante) de los tres capítulos que conforman la novela. 
El señor Waits y su inmortal melodía. 
Looking for the heart of saturday night.