miércoles, 19 de septiembre de 2018

Gena y las cortinas de la bañera

Hace dos semanas compramos una cortinas para la bañera. Pues bien: ya están rotas. Después de varios días lanzándose (y balanceándose) como Tarzán por ellas, Gena ha conseguido hacerle un hermoso agujero justo en el centro, como si hubiese tomado medidas para ello. Entras en el baño y lo primero que ves es el agujero de la cortina. La riñes, le dices eso no, no es no, Gena, y se va muy digna, con cierta chulería y cara de no sé muy bien de qué me estás hablando. Das media vuelta y ya puedes escuchar cómo vuelve a emular a Tarzán. Entras de nuevo en el baño, no es no, Gena, etcétera, etcétera, etcétera.  
Y así vamos haciendo la mañana. 

domingo, 16 de septiembre de 2018

El placer y la euforia

El placer y la euforia. Son las dos sensaciones que se apoderan de mí después de ver una buena obra de teatro. No siempre sucede, claro. Tienen que conjugarse una serie de factores. Lo esencial: buen texto, buenos intérpretes y buena dirección. Parece sencillo pero no lo es. Ayer sí ocurrió. 'Juntos', de Fabio Marra y dirección de Juan Carlos Rubio. Con Melanie Olviares, Gorka Otxoa, Inés Sánchez y la gran Kiti Manver. Todos están muy bien, pero Manver y Otxoa se salen. ¿El tema? La relaciones familiares y, sobre todo, el planteamiento de qué es la diferencia, los diferentes. Qué es lo que consideramos normal y qué es realmente la normalidad. Todo ello tratado con ironía y sentido del humor. 
Hoy todavía puede verse en el Filarmónica (luego sigue girando). 
Ese placer y esa euforia. 

viernes, 14 de septiembre de 2018

Grace Kelly

De acuerdo que, como actriz, no era Anna Magnani y que en 'Mogambo' Ava Gardner (hay que reconocer que su papel también ayudaba y por el que bien se hubiese merecido el Oscar, en la única nominación de su carrera) se la merendaba, pero Grace Kelly tiene algunas interpretaciones más que respetables. 'La ventana indiscreta', por ejemplo. No se queda atrás respecto a James Stewart, aguanta los envites de Thelma Ritter, que no son poca cosa, y cumple a la perfección su cometido. Por eso, hoy, que se cumplen no sé cuántos años de su muerte, la recordamos aquí. 

sábado, 8 de septiembre de 2018

Un recuerdo para Ceesepe

Ya lo conté otras veces. Cuando se estrenó en esta ciudad 'La ley del deseo', en los desaparecidos cines Brooklyn, mucha gente abandonaba la sala a mitad de la proyección maldiciendo por lo bajo. Ese era el nivel entonces de parte de la sociedad ante una historia que mostraba la homosexualidad sin tapujos. Recuerdo esta anécdota a menudo, dados los revueltos tiempos que vivimos: sin caer en el pesimismo porque, a pesar de todo, el avance en las mentalidades es más que evidente. 
Ya sé que la obra de Ceesepe abarca mucho más que ese cartel, ya clásico. Pero yo no puedo evitar asociar su trabajo a aquella tarde, a aquella proyección, a aquellos dibujos que en sí mismos ya anunciaban aquel entramado de pasiones y amores que no ocultaban su nombre. 

jueves, 6 de septiembre de 2018

Seis meses después

Hoy se cumplen seis meses de la muerte de mi amiga Loli. Seguimos echándola mucho de menos. Aún pienso, al doblar la esquina de una de estas calles, que también eran las suyas, que va a aparecer en cualquier momento con su dulce sonrisa y alguno de aquellos atuendos tan personales que la convertían definitivamente en una estrella del mejor cine.  
He pensado que, aparte de recordarla y hablar de ella como si aún anduviese por aquí, el mejor homenaje que puedo hacerle es dedicarle mi próximo libro, 'Mujer en el bar'. 
Para ella, en el libro, figurarán estas palabras: 

Durante el proceso de escritura de este libro, de un modo inesperado, murió una de las mujeres a las que más he querido, mi amiga Loli. A ella, sola o en compañía, le encantaba disfrutar de una copa de vino sentada a la barra de un bar. Contemplar la vida desde ese ángulo donde casi siempre encontramos la explicación de todo. A su memoria van dedicadas las historias de este libro.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Otro septiembre

Es inevitable. El final del verano trae siempre el recuerdo de otros veranos en los que no sé si fuimos más felices, pero en los que teníamos la sensación de que todo poseía una extraña lentitud que parecía que iba a durar para siempre. Aquella extraña lentitud, con los años, se fue desvaneciendo. Y se fueron encadenando septiembres y eneros con la misma velocidad con la que, de lejos, veíamos pasar los trenes rumbo a lugares más grandes. Los domingos ya no nos vestíamos de domingo y las noches de sábado dieron paso a una serenidad que nunca estuvo premeditada. Por el camino fuimos dejando cansancios y máscaras. Y descubrimos miradas que se amoldaron a la nuestra, y entonces dejamos de sentirnos tan solos y tan vacíos (el camino y las madrugadas siempre desgastan: eso es algo que aprendimos por nosotros mismos). Y, de repente, ya está aquí otro septiembre. Y hacemos planes, y trabajamos en proyectos, y nos ilusionamos y dejamos por un momento de hacerlo (arriba y abajo, también es inevitable). Y por un momento en esa luz dorada que se cuela en el estudio descubrimos destellos  fugaces de aquella lejana lentitud, pero son sólo eso, destellos fugaces.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Un año después

Que, transcurrido un año desde que mi madre fuese operada del cáncer en el pecho y empezase posteriormente los correspondientes tratamientos, la doctora le diga que a día de hoy todo está bien, es la mejor noticia que uno puede recibir en este tramo final del verano. 
La sensación de alegría y también la de algo parecido al sosiego o a la serenidad. A seguir el camino, con otras historias (que nunca faltan), pero lejos de ese abismo, de esa fisura que de repente, de un día para otro, hace que la vida gire hacia otro lado, de un modo distinto. Y en ese giro va incluido un nuevo planteamiento, una manera diferente de ver las cosas y de enfrentarse a ellas. La manera actual con la que ahora encaramos las cosas, los hechos. Lo verdaderamente importante. Avanzamos. Nosotros. Juntos, como siempre.