lunes, 25 de noviembre de 2024

Caleb Landry Jones

Primero vi 'Dogman', de Luc Besson, que es salvaje y despiadada, y luego 'Nitram' (basada en hechos reales), de Justin Kurzel, más sutil pero igual de buena. Las dos están protagonizadas por Caleb Landry Jones: qué descubrimiento, qué pedazo de actor, qué carrera -viendo lo visto y teniendo en cuenta que nació en 1989- le espera si sigue en esta línea. Dos personajes diferentes, sin medias tintas y con un nexo en común: ambos están al borde. Al borde de todo y por distintos motivos. Por 'Dogman' se merece todos los reconocimientos del año, y por 'Nitram' se llevó el premio en Cannes en 2021. En esta última, la gran Judy Davis -cómo fuma, cómo mira, cómo susurra- recrea una de esas madres inolvidables. Anthony LaPaglia, en el papel de padre perdedor y vulnerable, también está perfecto.

lunes, 18 de noviembre de 2024

La literatura de Àlvaro Pombo

Lo sé desde mis tiempos de librero: Álvaro Pombo no es un escritor para todos los gustos. Por mucho que mi entusiasmo se empeñara, incluso con lectores y lectoras de buen nivel, no había manera: lo intentaban con mi encendida recomendación, pero no repetían. El mundo de la literatura es complejo y cada cual, evidentemente, tiene sus gustos. La labor del librero es mostrar su entusiasmo, pero no insistir si la cosa no funciona. Supongo que Pombo, como tantos otros creadores de primer orden, es uno de esos autores que si lo amas lo amas mucho y si no, poca cosa o apenas nada. Yo guardaba silencio y pensaba: ustedes se lo pierden, qué le vamos a hacer, mientras aguardaba impaciente la nueva novela del santanderino. Pombo tiene novelas deslumbrantes. 'El metro del platino iridiado', 'La cuadratura del círculo', 'Donde las mujeres', 'El cielo raso', 'Contra natura' o 'Santander, 1936'. Y otras que, un punto por debajo de ese nivel, están repletas de hallazgos y alta literatura. Pienso en el resto de las publicadas por Anagrama y las publicadas por Destino (de estas me quedaría con 'La transformación de Johanna Sansileri'), incluyendo 'La fortuna de Matilde Turpin', ese Planeta que casi nadie reivindica cuando se hacen listas de los mejores libros con ese premio. O los 'Cuentos sobre la falta de sustancia', 'Ocho cuentos de azufre', 'Cuentos reciclados' o los jugosos perfiles reunidos en 'Alrededores'. Sin olvidarnos de su poesía. Nadie escribe como Pombo y me arriesgaría a decir que, a diferencia de otros escritores (Umbral, por ejemplo: imitado, con mayor o menor fortuna, hasta la saciedad), nadie se atreve a imitarlo. Su escritura, por tanto, es única. Un escritor inmenso que hace tiempo que se merecía el Cervantes. Mientras tanto, si alguien quiere conocer su particular mundo, aparte de las mencionadas, ya está en las librerías su nueva novela, la magnífica 'El exclaustrado'

domingo, 17 de noviembre de 2024

La espera

Todo es sucio, doloroso y oscuro, pese al sol y al calor infernal. Todo, a raíz de un suceso que conviene no desvelar. Lo costumbrista da paso a una serie de acontecimientos cercanos al terror, la maldad y la brujería. Y en ese proceso -muy bien interpretado por Víctor Clavijo- está lo más interesante de la película de F. Javier Gutiérrez. Siempre es un placer ver a Ruth Díaz, aunque sea en un pequeño papel. Y a Pedro Casablanc, Manuel Morón y Luis Callejo.

Está en Filmin.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Opening night

Ayer se cumplieron nueve años de la entrega del Oscar honorífico a Gena Rowlands. Como particular homenaje, me puse a ver de nuevo 'Opening night'. No importa las veces que veas la película: Gena Rowlands deslumbra en cada fotograma por su belleza y, sobre todo, por su inmenso talento. Deslumbra aún más, en mi opinión, que en 'Una mujer bajo la influencia', y eso ya es decirlo todo. John Cassavetes, siendo un director tan innovador y moderno, se ha convertido en un clásico. Y Ben Gazzara, como de costumbre, no se queda atrás en ningún momento. 

Qué legado tan impresionante.  

domingo, 10 de noviembre de 2024

Siluetas pensantes

'Siluetas pensantes', el nuevo libro de Ernesto Calabuig, es una especie de diálogo con sus alumnos en las clases que imparte de Filosofía que, negro sobre blanco, se convierte en diálogo con el lector. Diálogo donde las preguntas ocupan un lugar destacado, y esas preguntas, como afirma el escritor, son base fundamental de la esperanza. Mientras alguien se haga preguntas, las que sean, habrá esperanza en medio de este caos que nos está tocando vivir. ¿Acaso el caos no estuvo siempre presente en cada época de la historia? He ahí otra pregunta. Sin embargo, siguiendo cierta tendencia actual, preocupa más el aquí y ahora que todo lo anterior. O quizá se trate de que tanto embrollo y extrañeza nos incapaciten para echar la vista atrás. Aunque, en ocasiones, Calabuig en el libro lo hace, echa la vista atrás, consciente de que las encrucijadas y contradicciones siempre estuvieron presentes en cualquier época. No estamos solos, pese a lo que se puede deducir de los tiempos de aislamiento en los que vivimos, estos tiempos en los que cada uno va a lo suyo sin importarle demasiado lo que sucede a quienes le rodean, más allá, eso sí, de los mundos virtuales, donde todo parece cocerse a gran velocidad y lo de hoy deja de tener importancia mañana. Pero, en el fondo, no es cierto: no estamos solos, ahí están los que pensaron y escribieron antes que nosotros. Y también los que se hicieron preguntas. ¿Qué preguntas? Las que fueran. Quizá, en un momento dado, las mismas que podemos hacernos nosotros a día de hoy, en este mismo instante. Vuelven las preguntas. Vuelve, por tanto, la esperanza. No todo está perdido. Y así se recupera el afán por seguir adelante, por encontrarle un sentido a la propia existencia, conscientes -no puede ser de otro modo- de la fugacidad del asunto. 

Ah, la fugacidad, siempre presente en la literatura de Ernesto Calabuig. Recordemos los tres extraordinarios libros de relatos que componen su 'Trilogía de la fugacidad': 'La playa y el tiempo', ' 'Frágiles humanos' y 'Todo tan fugaz'. La fugacidad, siempre presente y siempre implacable. Escribe Calabuig aquí: "Qué bien acompañan y reflejan los verbos nuestra existencia: somos, seremos... éramos... y fuimos". Sobran más definiciones. 
El diálogo va y viene (por eso podemos abrir el libro por cualquier página y dejarnos llevar), y la reflexión siempre está presente. Y la serenidad. Y ambos conceptos, reflexión y serenidad, ayudan a comprender mejor, a regresar a lo pensado, a darle vueltas y también a gozar de este presente que huye a toda velocidad (hoy ya es mañana). Sí, el libro también desprende esa vitalidad -pese a las preguntas y a la ausencia de las mismas, llegado el caso, y conscientes en todo momento de los abismos y sus peligros- que conduce al disfrute de lo (bueno) que nos rodea, incluido sentarse en un banco a leer y tomar apuntes en un cuaderno. 
En definitiva, un libro delicioso. 

domingo, 3 de noviembre de 2024

Juego de luces

Cuando el año pasado entré en la catedral de Colonia, Alemania, encendí una vela. No soy creyente, pero era una manera de decirle a mi madre que desde aquella parte del mundo también me acordaba de ella. Más que ingenuidad, que también, era una forma como cualquier otra de agarrarse un poco más a todo esto y no enloquecer definitivamente. A veces, no importa la fecha, enciendo una vela y la coloco cerca de las fotos que tengo de ella en el estudio. Levanto la vista del libro o del ordenador y veo la luz temblorosa iluminando la sonrisa de mi madre. No estoy en paz, pero me reconforta. Y vuelvo a lo mío. O recuerdo tramos de tiempo vividos juntos. Tantos tramos. Antes de que la muerte, implacable, hiciera su trabajo.

Es domingo, 3 de noviembre, y acabo de leer el periódico. Todas esas imágenes y palabras acerca de la tragedia de tanta gente. Tanto dolor, tanta impotencia, tanta suciedad. Tanto tiempo de espera. No hay suficientes palabras. Sólo los actos de solidaridad voluntaria -y algunas voces de la radio- pueden reconciliarte un poco con ese dolor. Y, antes de ponerme a escribir y huir a otros mundos, enciendo dos velas. La casa está fría. Un rayo de sol ilumina la madera del suelo. Me quedo un rato ensismismado observando esa luz. Ese juego de luces. En silencio.