Hay que deshacer la casa. Una llamada inesperada así nos lo indica. Después de once años aquí, la dueña del piso lo necesita para su hijo. A la locura económica de encontrar uno nuevo, se añade el trastorno de la mudanza y la melancolía que conlleva abandonar una casa en la que has vivido momentos excepcionales. Una casa que ha sido refugio para las tormentas que no cesan y para las alegrías compartidas. Tendré que desprenderme de algunas cosas, pero no pienso dejar atrás ninguno de los libros. Todos, incluso los que no voy a volver a leer, forman parte de un momento vital que me ayudó a hacer más llevadera esta existencia. A ver cómo lo arreglamos.
Aparecen fotos, recortes, apuntes, entrevistas, palabras que ya no recordaba que habían escrito sobre mis libros. Como estas de Laura Freixas sobre mi diario 'Ventanas compartidas' en la revista Clarín en un artículo que se centra en los diarios y en los grandes diaristas. "Ovidio Parades, joven y culto librero asturiano, es capaz de una introspección inteligente y sutil (admirable la emoción sin estridencias con que habla sobre la vejez de los padres o la muerte de un tío)".
Ya no soy joven ni librero. Soy un hombre de cincuenta y cuatro años que estos días, entre bolsas, cajas, maletas, escribe a tientas su nuevo libro. También estoy escribiendo un texto que me han pedido para un libro colectivo sobre una de mis películas favoritas. Pensar en su protagonista femenina siempre calma el desorden por desordenada que esté su cabeza en esa historia. Son esos momentos, los que aprovecho para escribir, los que me hacen olvidar una realidad que no me apetece nada vivir en estos complicados momentos. Es lo que toca.
Aparece mamá, claro. En fotos y en cada rincón de la casa. Su alegría, su risa, sus ganas de vivir y de estar con nosotros. Su presencia, en mi memoria, viene en medio de todo este atolladero como una ráfaga de equilibrio y serenidad. Y a ella me agarro, nos agarramos.
Cuando dentro de unos días cerremos definitivamente esta puerta, ella -silencio y presencia- también vendrá con nosotros.
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