¿Por qué arde la nieve en las manos? ¿Por qué la vida se nos partió en dos cuando nuestra madre se fue? ¿Por qué la humedad del invierno huele siempre a leña quemada? Apuesto a que tú tampoco lo sabes, hermana, aunque hoy cumplas 49 años convertida en la inteligente y preciosa mujer que se adivinaba ya desde que eras muy pequeña. La luz, cuando se comporta, busca la luz, así que no vamos a tener miedo de las sombras nunca más. Pronto escucharemos de nuevo el canto de los pájaros y eso querrá decir que la primavera ya estará muy cerca y acabará con este frío insoportable. Mientras tanto, seguiremos, como siempre, en el mismo refugio, confiando, jugando, bebiendo vino y leyendo poemas que reflejan todas las pieles, todos los estados de ánimo, todos los afectos, todos los silencios. Subidos a la higuera de esta foto antigua, que refleja a la perfección nuestra infancia feliz, por remota que hoy pueda parecernos. Es aquella infancia la que nos ha convertido en las personas que somos ahora mismo. Y nuestra herencia más importante. Sé que tú tampoco lo olvidas. Feliz cumpleaños.
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