domingo, 18 de enero de 2026

Curiosidades de librero

Viene mucha gente por la librería con el móvil en la mano para mostrarme una fotografía del libro que desean para ver si lo tengo o se lo puedo conseguir. El otro día, cuando salió en el periódico la entrevista que me hizo Lauren García, entró un hombre más o menos de mi edad para solicitarme dos libros. Me mostró la pantalla del móvil con el primero de ellos. Está agotado, le dije tras consultar el ordenador, quizá tengas suerte en una librería de segunda mano. Luego, deslizando el dedo por el teléfono, me mostró la entrevista que me hizo Lauren con mi cara estampada encima de las palabras. Acabo de leer esta entrevista y me pareció interesante lo que cuenta el escritor, ¿tendrás este libro? Lo tengo, le respondí, y además te diré que yo soy el autor. El hombre quedó desconcertado. Anda, dijo, no te he reconocido. Nunca me había pasado algo así, añadió. La fotografía es muy reciente, dije, aunque supongo que no es algo demasiado habitual. Y me contó cosas de su vida y me pidió que se lo dedicara. Se iba a Palma al día siguiente. Espero que te guste. Seguro que sí, añadió. Y se fue, dejándome una agradable sensación. 

Curiosidades de librero que algún día, si me animo, acabaré contando en un libro. 

Hace tres años llegaba a las librerías 'Carver y el metro de Berlín'. Da vértigo pensar en la cantidad de cosas que pasaron en estos tres años. Casi mejor lo pienso otro día. 

martes, 13 de enero de 2026

Aquellos paseos con Lola

Voy a trabajar con el peso de las noticias leídas sobre la cabeza. Intento dejarlas a un lado (demasiado peso) y pienso en Noah Wyle, que se ha llevado de nuevo el Globo de Oro por una serie estupenda a sus 54 años, que son los mismos que los míos. No entiendo los premios a 'Una batalla tras otra', pero eso ya va en gustos. Wyle sigue siendo un buen actor y un tipo atractivo. Esas calles por las que ahora transito camino de la librería son las mismas que hace unas semanas recorría en compañía de mi hermana y de Lola. Han subido las temperaturas y es agradable sentir esa leve cercanía de la primavera. Hoy me sobra la bufanda. Veo a muchas personas con sus perros. Y sobre todos ellos, más feos o más guapos, se impone la imagen de Lola, la bella Lola, tan revoltosa ya a esas horas de la mañana. Cómo la echo de menos. Cómo puede cambiar la vida, aunque suene a tópico, de un día para otro. Ya no habrá más paseos matutinos en su compañía, ni más tardes de vinos con ella a nuestros pies más feliz de lo que nosotros seremos jamás. Estás y ya no estás, y punto. Te vas en 24 horas, hasta siempre, Bye bye love, que cantaban al final de 'All that jazz'. Lo injusto de la vida puede caber en ese espacio de tiempo, ya lo vamos sabiendo. Cuestión de suerte. Y así con todo. Y ya me callo, que tengo que abrir la librería (a ver qué novedades llegan hoy en esas cajas) y mantener la cabeza muy ocupada para no pensar demasiado en tanta ausencia como vamos acumulando. 

sábado, 10 de enero de 2026

Adiós, Lola

Lola no era una perra vieja. Aún no había cumplido cinco años. Llegó a nuestra familia cerca del verano de 2021 y no hizo otra cosa que alegrarnos la vida. Inquieta, traviesa, juguetona, disfrutona, presumida (sabía que era guapa y le encantaba que todo el mundo por la calle se lo dijera), muy cariñosa. Intuía todos nuestros estados de ánimo, los altos y los bajos. Y se venía arriba con los primeros y trataba de eliminar los segundos. Quería que nuestra vida, como la suya, fuese una fiesta. Y, aunque fuera por un rato, lo conseguía. La recuerdo sobre las piernas de mi madre, cuando estaba ya muy enferma, en una actitud que venía a decir que ella la iba a proteger de toda enfermedad. Mi madre la adoraba. Todos la adorábamos. Fue un gran consuelo en aquel verano infernal en que perdimos a nuestra madre. El jueves por la mañana, antes de abrir la librería, tomé un café con mi hermana en la terraza de al lado y no quería más que subirse a mis piernas. Lola, que me llenas de pelos y tengo que ir a trabajar, le decía acariciándole la cabeza. Ayer amaneció revuelta. El veterinario le dijo a mi hermana que se trataba de una gastroenteritis muy fuerte. Quién soy yo para dudar de las palabras de alguien que sabe del asunto. Murió esta madrugada, en mis brazos, rodeada del mismo amor que supo darnos. La quiero recordar llena de vida, pero hoy, en medio de esta inmensa tristeza, creo que no es el día. Ay, Lola, Lolita, me dejaste la chaqueta llena de pelos y el corazón un poco más roto.

martes, 6 de enero de 2026

El chándal de la Pantoja

Entiendo que el chándal de Maduro esté dando mucho juego a los articulistas. Entiendo menos que la gente se lo quiera comprar, pero, bueno, yo ya entiendo muy pocas cosas de un mundo que se antoja tan absurdo que hasta hace palidecer a la inmortal obra del pobre Beckett. Godot ni llega ni se le espera, si me apuran. El chándal de Maduro lleva, como las cerezas del cesto, al de Chenoa en el portal de su casa, tras aquella ruptura sentimental. Dolor comprensible, niebla en la mañana, poco glamour. El país posicionado a favor de uno o de la otra. Primera polarización sin necesidad de meterse en políticas o anuncios de embutidos. Sin embargo, el chándal de los chándales (creo que nunca escribí este plural), la apoteosis del chándal, el no va más del arrebato, el sentimiento trágico de la vida representado en una prenda tan cómoda como horrorosa, es aquel de la Pantoja, a las puertas de Cantora, rompiendo cámaras y micrófonos, gritando (casi recitando como en un puro grito lorquiano, de Espert a Paredes) a los periodistas aquello de "no me vas a grabar más". Sentimiento auténtico. Teatro clásico. El escenario de Mérida en un matorral. Memoria de España. Si hubiésemos visto a Anna Magnani en chándal sería algo parecido a aquella imagen. De hecho, me da que la tonadillera llevaba la cajetilla de tabaco en uno de los bolsillos de la prenda. O así la imagino tras aquella gloriosa y entregada representación: tratando de calmar tanta pasión y desgarro con un buen Marlboro. El arte en chándal. Otro nivel.

lunes, 5 de enero de 2026

El cumpleaños de mi hermana

¿Por qué arde la nieve en las manos? ¿Por qué la vida se nos partió en dos cuando nuestra madre se fue? ¿Por qué la humedad del invierno huele siempre a leña quemada? Apuesto a que tú tampoco lo sabes, hermana, aunque hoy cumplas 49 años convertida en la inteligente y preciosa mujer que se adivinaba ya desde que eras muy pequeña. La luz, cuando se comporta, busca la luz, así que no vamos a tener miedo de las sombras nunca más. Pronto escucharemos de nuevo el canto de los pájaros y eso querrá decir que la primavera ya estará muy cerca y acabará con este frío insoportable. Mientras tanto, seguiremos, como siempre, en el mismo refugio, confiando, jugando, bebiendo vino y leyendo poemas que reflejan todas las pieles, todos los estados de ánimo, todos los afectos, todos los silencios. Subidos a la higuera de esta foto antigua, que refleja a la perfección nuestra infancia feliz, por remota que hoy pueda parecernos. Es aquella infancia la que nos ha convertido en las personas que somos ahora mismo. Y nuestra herencia más importante. Sé que tú tampoco lo olvidas. Feliz cumpleaños. 

viernes, 2 de enero de 2026

Adiós, June

Hay películas que no engañan. 'Adiós, June' es una de ellas. Historia navideña con madre enferma terminal en el centro. Sabemos lo que va a pasar y no importa. Nos adentramos en la historia porque Kate Winslet está detrás y delante de la cámara. ¿No es motivo suficiente para empezar el año de la mano de una actriz a la que no se le conoce una mala interpretación? El uno de enero siempre me pareció un día bastante triste (calles vacías, leve o intenso dolor de cabeza y esa incertidumbre que trae el desconocimiento de lo que va a pasar, por mucha insistencia y ánimo que le pongamos), así que lo mejor es dejarse llevar. Inevitable aire a telefilme, vale, pero hecho con dignidad y contención, dado el tema que trata: relaciones familiares en torno a esa madre que está a punto de despedirse de este mundo. Lo mejor es el reparto (Helen Mirren, Timothy Spall, Toni Collete, Johnny Flynn, Andrea Riseborough y la propia Winslet) y también la historia, la más discreta, del único hermano varón (Flynn). No es difícil identificarse con ese dolor. Sobre todo, si sabes por experiencia lo que es perder a una madre. 

martes, 30 de diciembre de 2025

Adiós, 2025

Se va el 2025. No ha sido, en general, un año para recordar. Un mundo donde no esté mi madre nunca será un buen mundo para mí. Pero siempre hay contrastes. Y en el lado positivo de la balanza está la publicación de mi nuevo libro, 'Frances Farmer no murió en Seattle', y los comentarios positivos sobre él por parte de algunas personas. Cristina Pineda acaba de apuntar que es uno de los libros más vendidos de su editorial, Tres Hermanas. Recuerdo hoy las palabras que me dijo Rafa Gutiérrez Testón en la presentación de estas historias en su acogedora librería. Dijo, entre otras cosas, que 'Aitana', su relato favorito (lo leyó ese día), merecía tener un premio importante. Me quedo con ese comentario de alguien tan afectuoso como sabio. Y luego está el trabajo en la librería Maribel, claro. (Gracias también por vuestras visitas y compras). Un gran aliciente vital y económico que me llegó casi como un regalo anticipado de Navidad. Agradecido a quien me contrató tras una charla de apenas una hora. Y aquí seguimos, entre libros y proyectos, resistiendo y, a ratos, disfrutando. La nueva novela está terminada y el libro de poemas creo que también, aunque no sé si me animaré a publicarlo. Ya veremos. Paso a paso. Step by step, como sigue cantando Sally Bowles. La vida, con todo, ahora tiene otro ritmo. Y pienso que está bien que así sea. Feliz 2026 a toda la gente que seguís pasando por este muro que continúa, por cierto, libre de humos.