viernes, 20 de febrero de 2026

Aída y vuelta

La otra tarde fuimos al cine. Nunca me interesó demasiado la serie 'Aída', sin embargo, por diferentes razones que no vienen al caso, no teníamos el cuerpo para Hamnet, Coixet o dramas daneses. Así que fuimos a ver 'Aída y vuelta'. A ver qué pasa, dijimos. Y quedamos gratamente sorprendidos. Paco León no ha dirigido una comedieta con unos personajes que, aunque están en la memoria colectiva, pudieran parecer un tanto trillados. Paco León ha ido más lejos, mucho más lejos, y ha hecho una película compleja e inteligente sobre la fama, los chistes que ya no tienen gracia, la incorrección política, la locura que supone grabar a todo ritmo una serie de televisión, los problemas derivados de las enfermedades y las relaciones humanas. Y, sobre todo, ha creado, entre la realidad y la ficción, un gran papel: esa actriz atrapada en un personaje del que quiere huir como sea. Carmen Machi, entre la fragilidad y la determinación, se come la pantalla en todo momento. Vulnerable, sarcástica, irónica, harta, cansada o borracha (impagable ese inesperado homenaje a 'Opening night'). Merece la pena. 

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