lunes, 1 de junio de 2026

Marilyn: el mito que nunca desaparecerá

Cien años del nacimiento de Marilyn Monroe. Pocas cosas se pueden añadir a estas alturas sobre la actriz, más aún después del genial retrato que Truman Capote escribió sobre ella. (Recordemos la adoración del escritor por la actriz, a quien propuso desde el primer momento como protagonista de la adaptación cinematográfica de su novela 'Desayuno en Tiffany´s': hoy resulta difícil imaginar a otra Holly Golightly que no tenga el rostro, la voz, la elegancia y la sofisticación de Audrey Hepburn). Pero uno puede hablar desde su condición de cinéfilo y de mitómano, claro está.

Aquellas inolvidables madrugadas viendo los ciclos de la 2. Allí, en aquellas madrugadas frente al televisor, fumando nuestros primeros cigarrillos y disfrutando de aquellas películas que era del todo imposible ver en pantalla grande, muchos jóvenes aprendimos unas cuantas lecciones. Lecciones de cine y de vida. Todas las Marilyns posibles estaban allí, en aquellas películas, y a todas, de principio a fin, las adorábamos. La rubia lista, la rubia que parecía tonta, la rubia indómita, la rubia insegura, la rubia sensual, la rubia provocativa, la rubia torbellino, la rubia derrotada, la rubia perdida entre víboras como George Sanders y Bette Davis, la rubia que no fue Holly Golightly en la película de Blake Edwards, la rubia que quería bailar y ser feliz, la rubia que no ganó un Oscar, la rubia que susurraba, la rubia indefensa frente a multitud de cosas, la rubia en la encrucijada, la rubia de vida rebelde, la rubia herida, la rubia frágil... Sobre todo, esa: la rubia frágil.
Sí, siempre he pensado que esa es la mejor manera de definirla. Más allá del mito sexual, de ser uno de los iconos cinematográficos por excelencia, de la mujer atormentada y de las excesivas turbulencias para una vida demasiado corta. Más allá de todo eso, como una condena o una glorificación, como la doble cara de una misma moneda que el destino lanza al aire, la fragilidad. Esa fragilidad que no podían ocultar ni el rímel, ni el pintalabios, ni las espesas capas de maquillaje, ni los vestidos bonitos y ajustados a la piel, ni los tacones de vértigo, ni los tragos de ginebra, ni las pastillas, ni el rubio más rubio de todos. Marilyn, frágil y enamoradiza, frágil y única, frágil e insegura, frágil e irrepetible. Decir su nombre, a estas alturas, en voz alta o en voz baja, sigue siendo todo eso. También en este día en el que se cumplen cien años de su nacimiento.
Entonces, en aquellas madrugadas de juventud, lo intuíamos, y ahora lo sabemos con rotundidad: el mito nunca desaparecerá

viernes, 29 de mayo de 2026

Mis libros en la Feria del Libro de Madrid

Mis tres últimos libros estarán presentes en la caseta 294 de la Feria del Libro de Madrid, la de Tres Hermanas, por si a alguien le apetecen.

¡Mucha suerte a todo el mundo!

martes, 19 de mayo de 2026

Mudanza

Mañana será miércoles. Mañana será el último día que vamos a estar aquí, en la casa que fue nuestra en los últimos once años. La dueña, dice, necesita la vivienda para un hijo. Aquí vivimos momentos felices y momentos de incertidumbre (la pandemia). Aquí pasamos muchas navidades con mi madre, con mi padre y con mi hermana. Yo cocinaba y le decía a ella, venga, mamá, ayúdame, aunque sólo fuera para que se sintiera que la necesitábamos en todas partes, que yo la necesitaba en todas partes (la sigo necesitando, cada puto día), pelando ese último ajo. Se acabó la navidad con su muerte y se acaba esta casa que tantos recuerdos tiene de ella, de todos nosotros. Cerraremos esa puerta y nos iremos a esa otra casa, carísima para nuestro presupuesto (todo es carísimo, incluso en una ciudad pequeña y provinciana como esta, llena de pisos turísticos), que tanto nos ha costado encontrar. Esa casa que nos obliga a pagar un extra importante por tener una gata (adopta, adopta). Gena será nuestra última gata. Sin ella, jamás nos hubiéramos ido a ninguna parte. Pero no habrá más mascotas con esta sociedad tan hipócrita. Adopta, adopta, pero no se admiten mascotas en ninguna parte. Hemos cumplido. Aunque nuestro deseo sea otro. Lo sentimos. Somos viejos y estamos cansados. Nos vamos a esa otra casa, luminosa, con mucha pena, con mucho dolor. A la otra punta de la ciudad. Sobreviviremos, como hemos hecho siempre. Que nadie lo dude.

sábado, 16 de mayo de 2026

Mátate, amor

Coincidiendo con la escritura de un texto que me han pedido sobre Gena Rowlands, veo 'Mátate, amor', dirigida por Lynne Ramsay, basada en la novela de la argentina Ariana Harwicz, y protagonizada por Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Nick Nolte y Sissy Spacek (por esa larga y ejemplar carrera, aunque esto sea otra historia, se merecía mucho antes un Donostia que Lawrence). Es evidente que Lawrence revisó la filmografía de Rowlands antes de rodar esta complicada película. Muy especialmente, el papel de Rowlands en 'Una mujer bajo la influencia'. Hay que reconocer que digirió bien el aprendizaje, teniendo en cuenta que la actriz recientemente desaparecida está por encima del bien y del mal, y ofrece la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha. Desinhibida física y emocionalmente, rozando todos los infiernos posibles, desamparada y perdida, toda la actuación de Lawrence abrasa desde el primer momento.

La maternidad, la fragilidad, la vulnerabilidad, el miedo, el fracaso, la página en blanco, la locura. Ese cuchillo que roza la hierba del bosque donde viven y también las pieles de los seres a los que ama. Ese cuchillo borra de golpe todo rastro de sensiblería. Ramsay, decididamente, opta por el lado salvaje. No tiene piedad con sus personajes: marca de la casa, por otro lado. Los arrastra hasta el límite de sus posibilidades, donde se enroscan y confunden ya todos los términos. Es evidente que ella también ha revisado las películas de Cassavetes.
Y queda también, junto a todo lo mencionado y una constante sensación de desasosiego (el cuchillo, el cuchillo), las buenas interpretaciones de Pattinson y Nolte. Y, naturalmente, la de esa inmensa Spacek de rostro arrugado, ojos vidriosos, larga melena, fuerte carácter y esa escopeta -siempre hay que estar alerta- que no abandona ni cuando duerme.

lunes, 27 de abril de 2026

Diez relatos memorables

 

Diez relatos memorables

 

Soledad Puértolas a lo largo de su larga y fructífera trayectoria ha ido alternando la novela con el relato (más largo, más corto). También, aunque de manera más distanciada en el tiempo, ha cultivado el ensayo en títulos como 'La lucha por la vida’, ‘La vida oculta' (Premio Anagrama), 'Nostalgia de los demás', ‘Lúcida melancolía’ (dentro de la colección Baroja & Yo) o 'Alma, nostalgia, armonía y otros relatos sobre las palabras', delicioso acercamiento al fascinante mundo del lenguaje. Recuerdo que hace tiempo alguien le preguntó por la poesía y, de un modo un tanto huidizo, la escritora no quiso confirmar ni desmentir nada, aunque algo hacía vislumbrar que podría tener material inédito a este respecto en un cajón. El tiempo, como siempre, tendrá las respuestas, despejará las incógnitas. 

Regresa ahora Soledad al relato corto, que podríamos emparentar con títulos como 'Una enfermedad moral', ‘Compañeras de viaje’, ‘Chicos y chicas’ o 'El fin', siendo el cuento que da título a ese volumen uno de los mejores que Puértolas ha escrito. Y decir esto, como imaginarán, es mucho decir. Un incidente cotidiano servía en aquella historia para poner negro sobre blanco algunos de los temas preferidos de la autora: el miedo, el azar, la complejidad de las relaciones humanas (entre familia, parejas, amigos o desconocidos), lo que se esconde al primer golpe de vista, lo que se intuye, la cercanía de la muerte... 

Temas que vuelven a estar en este espléndido libro, 'En el camping', compuesto por diez relatos memorables, que dejan, en cierta manera, como ocurría en 'El fin', un escalofrío y la sensación de que la vida, siendo algo único y formidable, puede llegar también a pesar demasiado en numerosas ocasiones.  

Así ocurre con relatos extraordinarios como ‘Amigas’, 'Teléfonos' (que nos remite de inmediato a Raymond Carver), 'Amores', 'Annemasse' o 'En el camping'. La vida se disfruta. La vida se complica. La vida tiene su lado inexplicable, incomprensible. La vida, finalmente, pasa, se escapa. Y con ella, hallazgos y certezas, vaivenes y deslices, amores (posibles, imposibles) y desamores, momentos un tanto inquietantes y pequeños momentos de placer aparentemente -y sólo aparentemente- insignificantes (un paseo, un café o una copa en una terraza, una conversación con un desconocido, un encuentro inesperado, una lectura a la sombra, un planteamiento intenso o fugaz, una observación...). 

Hay que ser, en todo caso, pacientes con la vida. No perder la calma. Eso también vienen a decirnos algunos de los personajes de este nuevo libro, repleto de reflexiones tan certeras, hermosas y contundentes como esta:

 

“¡Cuántas partes tiene la vida y qué inconexas parecen cuando son contempladas desde lejos, mientras se va reduciendo la distancia que separa lo vivo de lo inerte! Morirás en breve, aun cuando esa brevedad pueda transcurrir despacio. La mente es atravesada por ráfagas de pensamientos solemnes, como sacadas de las páginas de un libro encuadernado en piel o de una obra de teatro. Ya nadie contará tu vida. Tú no estarás para escucharla. Querida Liliana: estas serán nuestras últimas palabras”.

Palabras mayores. Como las que recorren este libro y el resto de la obra de una escritora cuyo nombre ya debería ir acompañado de los grandes premios de este país. Busquen este nuevo título que acaba de llegar a las librerías, rastreen los anteriores si no lo han hecho ya, y luego estoy convencido de que estarán de acuerdo conmigo.

 

(Este artículo fue publicado en la revista El Cuaderno). 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 25 de abril de 2026

The Pitt

Pienso que la segunda temporada de 'The Pitt', como apuntó alguien no recuerdo dónde, es todavía mejor que la primera. Qué gran serie. Y qué grandes intérpretes. Y ese final, ese final... Ahora, a esperar un año (imagino) por la tercera.

jueves, 23 de abril de 2026

Feliz Día del Libro

Recapitulando en este Día del Libro. Feliz jornada de compras y lecturas. Que nada ni nadie nos quite esa emoción de entrar en una librería como si fuese la primera vez. 



"A veces me encuentro de refilón en los libros, aunque sea un libro tan triste y tan hermoso como éste."
David Torres, escritor. 

"Historias de mujeres que hablan entre sí, que hablan con nosotras. De lo cotidiano, de la vida, de la ternura y, sobre todo, de la superación a pesar de las dificultades. Gracias por tu sensibilidad, Ovidio Parades".
Maribel Verdú, actriz. 

"Ovidio Parades es una luz brillante en nuestro panorama cultural. Y que no tardará en saltar fronteras".
Graciano García, Director Emérito Vitalicio de la Fundación Princesa de Asturias.

"Frances Farmer no murió en Seattle' es una de esas lecturas que se te quedan aferradas en la garganta. Leyéndolo fui imposible no acordarme de Raymond Carver o de la melancolía de Lorrie Moore, sobre todo por esa violencia silenciosa que palpita justo por debajo de la normalidad". 
Natacha G. Mendoza, escritora.