Cuando algunos llegamos, cuestión de edad, Luis Antonio ya estaba allí. Sentado en el mismo lugar que ocuparía durante todas las noches de aquella juventud que se prolongó lo suyo. Elegante, sonriente, seductor, un punto sofisticado y otro punto misterioso. ¿Qué malo podría pasar si él estaba allí y Yolanda al principio de la barra? Si alguna voz fuera de lugar nos hacía llegar desde la calle sus improperios, él, ajeno a todo aquello y sin perder la compostura, se encajaba las gafas, bebía un sorbo de la copa y se reía con más fuerza de lo normal, sin perder el aplomo ni la elegancia. La música, que también se elevaba, quizá ante un gesto de la propia Yolanda (movimiento de mano, movimiento del vaso ancho del whisky, movimiento de aquel pañuelo morado que por entonces lucía habitualmente), hacía el resto.
El extraño viaje. El blog de Ovidio Parades.
jueves, 13 de agosto de 2026
Luis Antonio Suárez
sábado, 8 de agosto de 2026
El último kiosco
Cerró la semana pasada, por jubilación. Como antes cerraron otros y mañana cerrarán los que queden si es que queda alguno abierto por aquí, que no lo sé. ¡Cuántas revistas y periódicos habré comprado en ese kiosco a lo largo de mi vida! Quedaba cerca de la casa de mis padres y de la que fue nuestra casa durante muchos años hasta hace unas semanas. ¿Ya llegó el Fotogramas? Me veo allí delante haciendo esa pregunta, tiempo atrás, cuando había visto que ese mes salía en la portada alguien que me interesaba muchísimo. No, todavía no ha llegado: pregúntame mañana. Y al día siguiente, insistente, allí estaba de nuevo antes de que los repartidores hicieran su trabajo. Otros tiempos. Aquellos tiempos en los que lo leíamos casi todo y todo en papel.
lunes, 3 de agosto de 2026
Ocho años con Gena
Gena llegaba hace ocho años a nuestras vidas. Alguien la rescató del cubo de un supermercado y la llevó al albergue. Y allí -inquieta, desaliñada y zalamera desde el primer momento- nos conquistó de inmediato. Sigue inquieta y zalamera como entonces. Pero todo este tiempo a nuestro lado transformó aquella bola de desaliño en un pijerío digno de esos perros que llevaba Joan Collins en los brazos en sus días de gloria.
sábado, 1 de agosto de 2026
Frances Farmer no murió en Seattle
No, Frances Farmer no murió en Seattle, donde nació en 1913. Lo hizo el 1 de agosto de 1970, en Indianápolis. O sea, que hoy se cumplen 56 años de su muerte, los mismos con los que dejó este mundo.
domingo, 26 de julio de 2026
Vida privada
Tiene mucho de varias películas de Woody Allen, sobre todo de 'Misterioso asesinato en Manhattan'. Aunque no sea tan divertida. Tiene, eso sí, una trama que te engancha en todo momento. Tiene esos restaurantes parisinos donde te gustaría volver a beber vino tinto y comer pasta con tu pareja. Tiene a Daniel Auteuil, tan fascinante como siempre. Tiene -aunque brevemente, por desgracia: ¿por qué no le dan más papeles a esta mujer?- a Irène Jacob. Y tiene, claro, a Jodie Foster, que da gusto escucharla en francés y contemplar su inteligente madurez. O sea, tiene muchas cosas positivas para una de estas interminables tardes de verano en la ciudad.
sábado, 25 de julio de 2026
Nacho Martínez, treinta años después
Éramos muy jóvenes, mi mejor amigo y yo, y teníamos ganas de hacer cosas diferentes y creativas. Ser escritores, locutores de radio, directores de cine, actores, guionistas... O todo eso a la vez, ya puestos, con esa maravillosa inocencia a cuestas de los jóvenes que están seguros de que se van a comer el mundo de inmediato con su talento y sus ganas infinitas. Acabábamos de dejar atrás el colegio. En los últimos meses, habíamos ganado un concurso literario con la historia de una mujer alcohólica, "Elisa siempre llega tarde" (¿dónde andará ese relato?), el jurado había dictaminado que se trataba de un texto muy maduro para nuestra edad (se trataba de un concurso para estudiantes de C.O.U.). Ahora estábamos en verano y habíamos decidido escribir un guion de cine. ¿Cómo lo hacíamos? Lo mejor era llamar a alguien a quien admirásemos y decirle que nos dejase uno, así podríamos ver la estructura, los espacios en blanco y todo lo demás. Se barajaron varios nombres, que ya no recuerdo. De repente, al ser asturiano, surgió el suyo, Nacho Martínez. Hacía poco que habíamos visto la serie "El olivar de Atocha" y teníamos, evidentemente, muy cercano el recuerdo de "Matador", aquella película que Almodóvar, pensando en Ava Gardner, escribió para Charo López y que ella no quiso hacer, y donde él, como acostumbraba, estaba magnífico. Busqué su nombre en la guía de teléfonos y le llamé a su casa de Madrid. Contestó él mismo. Aquella poderosa voz que escuchábamos en sus trabajos, lo era aún más en directo. Le conté nuestra propuesta. Me dijo que lo llamase de nuevo a la semana siguiente a otro número, el de la casa de Oviedo, donde iba a pasar unos días con la familia, y que sí, que nos traía el guion y que ya nos veríamos. Así lo hice: a los ocho días justos volví a llamarle y quedamos con él. Nos encontraríamos en el bar Sevilla, a las cinco de la tarde. Allí estaba él, Nacho Martínez, puntual, educadísimo, con el guion bajo el brazo, muy caballero. Le hablamos de nuestro proyecto, de nuestras aficiones, de nuestras inquietudes, de nuestras ganas de viajar, de ir a Madrid, de hacer miles de cosas. Él nos contó algunas historias sobre cine, sobre Madrid, y nos dijo que había venido a descansar, que lo necesitaba tras duros meses de trabajo. Nos entregó el guion de una película que, por problemas de financiación, no había llegado a realizarse. Le dimos las gracias repetidas veces y quedamos en volver a vernos. No lo hicimos, claro. Pero nunca olvidaremos ese gesto, el de quedar con dos principiantes para entregarles el guion que le habían pedido: ese gesto que define tan positivamente a la persona que lo hizo. Y nunca olvidaremos su imagen, tan delgada, tan alta, con sus sandalias de tiras marrones, sus ropas blancas y su cigarrillo siempre entre los dedos, alejándose por la calle Cimadevilla, tras despedirse de nosotros, pensando -seguramente- en todos los palos que les esperaban a aquel par de ingenuos que había dejado atrás, respirando el calor húmedo de la tarde de verano, descansando por estas tierras, las suyas. Nacho Martínez, aquel hombre del que ayer se cumplieron treinta años de su muerte. ¿Nuestro guion? Como nuestra amistad: lo mejor de todo ello está en el recuerdo, sin duda.
martes, 21 de julio de 2026
De la escopeta a la caza
Quería escribir algo sobre lo que une la versión teatral de 'La escopeta nacional' y la película 'Día de caza', que no son pocas cosas. Pero aquí hay poco espacio y no sé si interesará mucho todo esto en días de verano. Por otra parte, no hay anunciada gira de la obra de teatro y las representaciones acaban el 26 de este mes con todo vendido, creo. Quienes pudimos verla en el escenario del Español, nos quedamos con esa acertadísima revisión y con su excelente reparto. Dos horas de risas, canciones y sonrisas congeladas ante tantos despropósitos y ambiciones. La revisión de la película de Saura parece que sigue en cartel, así que todavía cabe recomendación.