jueves, 19 de marzo de 2020

Valentina

Me imagino a Valentina, la mujer que ayer limpiaba la tribuna en el Congreso cada vez que subía un político a compartir su discurso, de regreso a casa. Y me la imagino -en el metro, en el autobús, caminando- satisfecha, quizá un poco eufórica, cansada sin duda, por el aplauso recibido. Un aplauso siempre es un reconocimiento a la labor bien hecha. Como el que reciben las actrices de teatro después de una gloriosa interpretación. Me la imagino, digo, satisfecha porque su más que necesaria labor tuvo con el aplauso su justo reconocimiento. No siempre pasa, no siempre reconocemos los trabajos imprescindibles de quienes en momentos tan tremendos como éste (o no tan tremendos) están ahí, dándolo todo. No, no siempre ocurre, por mucho que ahora, aterrados y cansados como estamos, salgamos todas las noches a las ventanas para dar las gracias al personal sanitario.
Me imagino a Valentina, ya en casa, tratando de atrapar el sueño con el sonido de ese aplauso aún en los oídos, como en esos días en los que las cosas nos han salido bien. 
Y esas imágenes, todas ellas, me reconfortan. 

miércoles, 18 de marzo de 2020

Bocadillo de mortadela

Merendar un bocadillo de mortadela no será muy sano ni protegerá de ningún virus, pero qué bien sienta. Hacía años que no la probaba, que si es mala, que si engorda, que si no sé qué... Pero este día las masas enfervorecidas no me dejaron otra opción: ni rastro de pavo ni de jamón york. Mortadela. Cajas y cajas de mortadela. Pues mortadela. Luego ya, si eso, hacemos la literatura de la magdalena proustiana y todo por ahí. 
Y mañana, brócoli, que de eso también había. 

Salvaje

Acabo de ver, de nuevo en Filmin, 'Salvaje', una durísima película dirigida por Camille Vidal-Naquet sobre la prostitución masculina y también sobre el amor no correspondido. De hecho, más allá de la sordidez, de los bajos fondos, de las palizas, de las mamadas por cinco o veinte euros, de las enfermedades, lo que más me ha conmovido es el empecinamiento del protagonista por un amor que no puede ser. Qué terrible es eso. Esa entrega. Esa fragilidad. Esa autodestrucción. Esa imposibilidad del amor, en palabras de Marguerite Duras. 

lunes, 16 de marzo de 2020

Situaciones insólitas

El jueves fue el último día que besé a mi madre. Desayunamos juntos, dimos un pequeño paseo y nos despedimos a medio camino entre ambas casas. Ahí nos besamos. Aún no habían saltado todas las alarmas. No sabíamos lo que nos aguardaba: este confinamiento, esos metros de distancia que hay que mantener entre unas personas y otras (que, ayer, por cierto, en la cola de la panadería, todo el mundo respetó escrupulosamente). Mi madre ya no salió más de casa. Me acerco día sí y día no a llevarles lo que necesitan y a ayudarla a ella con la comida y otras historias relacionadas con su enfermedad. Mantenemos las distancias exigidas. Y qué difícil se hace eso. Sobre todo, para quienes nos gusta besar, tocar, abrazar a quienes queremos. Una cosa nunca vista con anterioridad. Algo cruel e insólito. Ahí está el rostro de tu madre y no puedes besarlo. Nunca pensé que viviría algo así, sinceramente. Y aunque me duele, no me quejo: esto sólo es una reflexión en voz alta. Tenemos un techo, tenemos comida en la nevera, tenemos quien nos quiera. Somos afortunados, sí. No por ello dejo de pensar en quienes no disponen de estas cosas básicas que hoy se han convertido en privilegios. Vamos a aprender muchas cosas de todo esto, ya os lo digo. 

domingo, 15 de marzo de 2020

Aplausos

Ventanas abiertas, luces que surgen de repente en la oscuridad (real y metafórica), aire fresco, reconfortante olor a lluvia (aquí, en Asturias, al menos), aplausos, agradecimiento al personal sanitario, solidaridad, malos rollos a un lado por unos momentos, sí, todo eso, todo eso, y más... Más reflexión, mucha más reflexión, que este encierro sirva para algo más que para la prevención de esta maldita pandemia y para que engordemos varios kilos. 
Hay unas cuantas lecciones que aprender. Que cada cual saque sus propias conclusiones. 

Placer y confinamiento

El silencio de la noche se extiende a la madrugada y también al día y sólo se ve interrumpido por los gemidos de la joven pareja de arriba, él y ella, que  folla y folla, y cuyo placer es más poderoso que este virus de mierda y esta intranquilidad por esos padres que casi se han vuelto hijos y este confinamiento que por momentos desespera a quienes somos inquietos y callejeros. 

viernes, 13 de marzo de 2020

En casa

Nos quedamos en casa, vale. Con esfuerzo y con responsabilidad: todo hay que decirlo. Pues venga, el jamón, la ensalada, el queso francés (por variar un poco), las cantantes francesas y el Rioja. Luego, 'La extranjera', que me acaba de enviar Anagrama (gracias) y los artículos de Carme Riera que ha publicado la Universidad de Valladolid. 
Poco a poco, día a día, noche a noche. 
No queda otra.