Coincidiendo con la escritura de un texto que me han pedido sobre Gena Rowlands, veo 'Mátate, amor', dirigida por Lynne Ramsay, basada en la novela de la argentina Ariana Harwicz, y protagonizada por Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Nick Nolte y Sissy Spacek (por esa larga y ejemplar carrera, aunque esto sea otra historia, se merecía mucho antes un Donostia que Lawrence). Es evidente que Lawrence revisó la filmografía de Rowlands antes de rodar esta complicada película. Muy especialmente, el papel de Rowlands en 'Una mujer bajo la influencia'. Hay que reconocer que digirió bien el aprendizaje, teniendo en cuenta que la actriz recientemente desaparecida está por encima del bien y del mal, y ofrece la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha. Desinhibida física y emocionalmente, rozando todos los infiernos posibles, desamparada y perdida, toda la actuación de Lawrence abrasa desde el primer momento.
sábado, 16 de mayo de 2026
Mátate, amor
La maternidad, la fragilidad, la vulnerabilidad, el miedo, el fracaso, la página en blanco, la locura. Ese cuchillo que roza la hierba del bosque donde viven y también las pieles de los seres a los que ama. Ese cuchillo borra de golpe todo rastro de sensiblería. Ramsay, decididamente, opta por el lado salvaje. No tiene piedad con sus personajes: marca de la casa, por otro lado. Los arrastra hasta el límite de sus posibilidades, donde se enroscan y confunden ya todos los términos. Es evidente que ella también ha revisado las películas de Cassavetes.
Y queda también, junto a todo lo mencionado y una constante sensación de desasosiego (el cuchillo, el cuchillo), las buenas interpretaciones de Pattinson y Nolte. Y, naturalmente, la de esa inmensa Spacek de rostro arrugado, ojos vidriosos, larga melena, fuerte carácter y esa escopeta -siempre hay que estar alerta- que no abandona ni cuando duerme.
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