jueves, 5 de marzo de 2026

António Lobo Antunes

Me entristece la muerte de António Lobo Antunes. Y me entristece aún más si pienso que lo ha hecho sin recibir el Nobel. Lo que viene a demostrar, una vez más, lo estúpidos que son en ocasiones los premios y determinados tinglados literarios. Sus libros, todos ellos, incluidos los que se enroscan en sus particulares laberintos, rebosan una calidad indiscutible. Aunque suene a tópico, quedan sus libros, que son un legado imponente. Imponente, sí. Creo que es la palabra más adecuada. 

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