jueves, 12 de marzo de 2020

Los 74 de Liza

Dos veces la vi actuar en directo. Una, en Madrid, en 2007, y la otra, en el Festival de Jazz de San Sebastián, al año siguiente. La primera vez estuvo bien. La segunda, espectacular. Será difícil olvidar aquel Kursaal completamente entregado a su voz y a sus movimientos. 
Hoy cumple 74 años. 
Y aquí seguimos rendidos a su poderoso talento. 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Las cosas de Gena

Limpio el baño a conciencia, bañera incluida. Recojo los productos de limpieza, pero se me olvidan los guantes en el lavabo. Voy a la cocina. Preparo café, escucho la radio, la apago porque ya no puedo más con el coronavirus. Estoy allí unos quince minutos. Vuelvo al baño y descubro que durante ese tiempo la linda gatita le ha quitado, uno por uno, los dedos a uno de los guantes y los ha repartido por diferentes rincones del baño y del pasillo. Grito: ¡¡Geeeeena!! Y ella, tirada en el suelo a lo largo cual Sara Montiel en aquella chaise longue donde fumando esperaba, maúlla entre seductora y desafiante. Y luego, tan tranquila, se levanta y se va, como si no tuviera nada que ver con el asunto. 
¿Cuándo decíais que se relajaban estas fierecillas? 

domingo, 8 de marzo de 2020

8 de Marzo

Todas las mujeres, todas, incluidas las que nacieron con el cuerpo que no les correspondía y también incluidas esas otras que Woody Allen (ese hombre al que ningún tribunal juzgó: recordemos, una vez más, este pequeño detalle) creó con tanta delicadeza y maestría en sus películas. 
Todas ellas. Todos los días. 

viernes, 6 de marzo de 2020

Dos copas más de champán, por favor

Supongo que uno sigue echando de menos a una amiga que se fue cuando suena el teléfono en mitad de la tarde y piensas que puede ser ella; cuando estás en un bar tomando un vino y de repente imaginas que puede aparecer, darte un beso, sentarse a tu lado, pedir otro vino y empezar a conversar; cuando das la vuelta a la esquina, de regreso de casa de tus padres, y percibes su perfume y su risa; cuando estás en un acto literario y descubres entre el público su presencia; cuando pasas por delante de esos cines que ya no existen en esta ciudad y recuerdas las veces que comentasteis aquellas películas; cuando, cansado de tanta vulgaridad y retroceso, recuerdas su particular manera de entender el mundo, alejada de toda vulgaridad y retroceso. Dos copas más de champán, por favor.  
Cuando, como hoy, se cumplen dos años de su muerte, y vuelve a llover, y a hacer frío, y la fragilidad de todo esto es tan poderosa como su falta de sentido. Cuando, según el verso de David Torres, la muerte le da cuerda al tren.     

martes, 3 de marzo de 2020

Juan Eduardo Zúñiga y las flores rotas

Las palabras precisas, los sentimientos contenidos, las frases ajustadas. Esas frases que, evocando a Chéjov, pueden contener todos los problemas o tragedias del mundo, pero jamás se desbordan. Esas atmósferas que, de nuevo evocando a Chéjov, contienen toda la grandeza y la miseria, la fortaleza y la fragilidad, del ser humano. No hace falta hacer sangre de un cuerpo caído, de una mujer desgraciada, de un grupo de sombras humilladas, o de otro grupo de alas machacadas, ya sin posible aleteo. Basta un detalle entremezclado con esas palabras bien escogidas para que cada uno se imagine la dicha o, más bien, dado que la guerra y la posguerra son sus territorios, la desdicha que acecha y acorrala al ser humano. Y lo vuelve aún más frágil y vulnerable. Sin derrotismos. Con dignidad. Incluso con cierta elegancia. Sabiendo que será inevitable adentrarse en algunos charcos, incluso pisotearlos, pisotearlos sin remedio, pero sin que la desgracia adquiera una dimensión de derrota total, por mucho que las circunstancias que rodeen a los protagonistas tengan todas las papeletas (que las tienen) para ello. 
Juan Eduardo Zúñiga comprende y se sitúa al lado de los perdedores. O mejor dicho: los observa de cerca, desde muy de cerca, como si fueran vecinos, amigos o parientes suyos, y lo hace con compasión, con respeto. Con un sentido extremadamente poético que no quita hierro al asunto ni trata de embellecer lo que no merece ser embellecido, sino que así logra un realismo en el que, pese a tantas injusticias y sinrazones, hay cabida para la esperanza. Aunque sea una especie de esperanza que deberá abrirse paso en medio de un bombardeo, una cruenta batalla diaria o una miseria difícil de sobrellevar. Los horrores de la guerra y de la posguerra, donde el niño descubrirá todo lo que hay a su alrededor y su manera de contarlo a través de la escritura. Esa escritura que sobrevive con su verdad y su leve desafío, aunque el autor acabe de dejarnos a los 101 años. 
Esa escritura que trata de no pisotear las flores. Ni siquiera esas que hace rato que están heridas por la nieve o definitivamente rotas.   

domingo, 1 de marzo de 2020

Nueva novela

Lo dije el lunes en la radio y el viernes en el encuentro de la Casa del Libro. Mi nueva novela se titula 'La noche se detiene'. La acción transcurre en una noche. El final es el principio porque se trata de un largo flashback. Una mujer, que rememora lo que ha sido su vida hasta esa noche, deberá enfrentarse a la petición que otra mujer, a la que cuida por dinero, le propone. 
Se publicará a finales de septiembre. Y habrá unas cuantas presentaciones de las que os iré informando puntualmente. 

sábado, 29 de febrero de 2020

Editores

Ayer, en el encuentro literario de la Casa del Libro de Gijón, Esther Prieto, escritora, editora de Trabe, mujer comprometida y amiga, hizo un brillante y exhaustivo recorrido por todos mis libros. Escuchándola, antes de responder a sus preguntas, pensaba de nuevo en la importancia (no siempre reconocida) del editor. 
Samuel Castro es la otra mitad de la editorial. 
Mi agradecimiento a ambos.