Quería escribir algo sobre lo que une la versión teatral de 'La escopeta nacional' y la película 'Día de caza', que no son pocas cosas. Pero aquí hay poco espacio y no sé si interesará mucho todo esto en días de verano. Por otra parte, no hay anunciada gira de la obra de teatro y las representaciones acaban el 26 de este mes con todo vendido, creo. Quienes pudimos verla en el escenario del Español, nos quedamos con esa acertadísima revisión y con su excelente reparto. Dos horas de risas, canciones y sonrisas congeladas ante tantos despropósitos y ambiciones. La revisión de la película de Saura parece que sigue en cartel, así que todavía cabe recomendación.
Tres mujeres sin escrúpulos. Tres buenas arpías bebiendo en exceso, comiendo paella y cazando conejos con sus relucientes escopetas. Y todo lo que hay detrás: la ambición desatada, la ridícula apariencia, la falta de escrúpulos más desmedida. Tarda un poco en arrancar, pero cuando lo hace el estallido es tan tremendo que ahí se mantiene hasta su sobrecogedor final.
Tres poderosas actrices, dirigidas por Pedro Aguilera, contribuyen a que la fiesta no decaiga en ningún momento. Blanca Portillo: intensa, soberbia y desesperada por hacer realidad su plan (suya es una de las frases más terribles de la película, dirigiéndose a un empleado: y aquí entra en escena directamente 'Los santos inocentes', de Delibes y Camus). Carmen Machi: muy divertida en su patetismo regado de abundante alcohol desde primera hora de la mañana (la escena de la comida que, en otras manos, resultaría una grosería digna de Torrente, aquí funciona a la perfección gracias al talento de la actriz). Y una Rossy de Palma impresionante, en el probablemente sea el mejor papel de su carrera (confío en los premios de la próxima temporada para ella, injusto sería olvidarlos).
Y Saura y Berlanga, sobrevolando por todo ello con sus criaturas originales y los guiños de Aguilera y Echanove en sus formidables adaptaciones.
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