Todas las historias de amor tienen sus códigos, sus particularidades, sus secretos. 'Pillion' no es una película de amor, como nos están vendiendo algunas críticas y titulares. Hay muchas clases de amor, evidentemente. Pero... ¿Dónde está el amor aquí? No aparece por ningún lado. Yo, al menos, no lo he visto. A no ser que consideremos amor a consentir sexo violento sin ganas, dejar a la parte más débil de la pareja durmiendo en el suelo o que ésta le chupe las botas al otro cuando se le antoje, por poner solo tres ejemplos. Esto es una historia desgarradora de dependencia, masoquismo, brutalidad, humillación y huidas. Y vuelta a empezar. Si dos personas adultas están de acuerdo en entrar en este juego, perfecto. No hay ningún problema. Pero no llamemos amor a lo que no lo es. Amor, en última instancia y cogido por los pelos, tóxico. Muy tóxico. Ni siquiera es una historia sobre dos solitarios que buscan sexo. Eso sería otra cosa.
Con todo, no es una mala película. Está bien dirigida y bien interpretada.
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