viernes, 27 de febrero de 2026

Física de la tristeza

Ahora, con tantos años y lecturas a cuestas, es complicado que suceda a menudo. Pero cuando lo hace, cuando coges un libro y no puedes soltarlo con facilidad, sin darle importancia a horarios o quehaceres, es algo casi prodigioso. Una especie de vuelta atrás, de regreso a la época de los grandes descubrimientos, de los deslumbramientos más poderosos. Y qué sensación tan próxima a la felicidad (vamos a definirla así, esa sensación). Esa felicidad que solo se encuentra en los libros, en las salas de cine, en los teatros. Me sucedió ayer, con 'Física de la tristeza', de Gueorgui Gospodínov, recién llegado a las librerías de la mano de Impedimenta en una preciosa edición. Qué recorrido tan completo y tan complejo -hacia atrás y hacia adelante- el de nuestro protagonista, aunando lo personal y lo colectivo de manera prodigiosa. Cuántas voces se va encontrando por el camino (esa Julieta enamorada de Alain Delon, esa triste historia que hay detrás de un cine y unas cartas, más o menos hacia la mitad del libro, es ya mi preferida). Qué maestría a la hora de convertir lo cotidiano en universal, el miedo en experiencias, las reflexiones en filosofía. Aquí un pequeño ejemplo: "Antes sabía estar en todo, ser todo. Ahora, en la ineptitud de mi madurez, me gustaría reunirlo todo en mí para compensar en parte lo que he perdido". 

Me vino más de una vez a la cabeza, mientras leía sin respiro, la voz de Dubravka Ugrešić. Y, muy especialmente, ese otro prodigio literario que es 'El museo de la rendición incondicional', también publicado por Impedimenta. No sé. Tal vez sean cosas mías. Pero la sensación fue muy similar. La manera de hilvanar recuerdos, ideas, palabras, sentimientos, miserias, partes de la historia. 
Y ahora, claro, leído todo lo publicado en castellano por el escritor búlgaro, solo queda esperar por traducciones de los libros inéditos por aquí. Y volver, en breve, a lo ya leído como si se tratara de la primera vez. Es complicado, lo sé, pero no imposible. Eso también lo sé. 

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