jueves, 29 de junio de 2023

Personal sanitario

Mi agradecimiento a todo el personal del HUCA. Desde la encantadora y entregada doctora que se ocupó del caso de mi madre hasta las chicas que le llevaban la comida, siempre atentas y pendientes. Pasando por celadores, personal de limpieza, auxiliares, enfermeros, enfermeras... Afectuosos, delicados y muy profesionales. Todos, todas. No puedo tener más que buenas palabras. Las mejores palabras por su trabajo y entrega con la paciente y con nosotros, sus familiares. Esta es la sanidad pública que queremos y que hay que mantener. Hay que ser conscientes de que está mucho en juego. Lo más importante, de hecho: la salud de la persona enferma y la fragilidad de quien se encuentra en un hospital arropando a un ser querido. Muchas gracias. 


lunes, 26 de junio de 2023

Mi madre

Y la vida ganó la partida. O mejor dicho, la muerte. Hoy la pena por la pérdida de mi madre es insoportable, pero lucharé cada día con las pocas fuerzas que me quedan para recordarla siempre así. Elegante, discreta, educada, cariñosa, alegre, sonriente, muy generosa. Siempre a mi lado. Y yo al suyo, recorriendo calles, playas, cafés, parques, librerías, terrazas, hospitales, en todo momento. Feliz, después de comer en nuestra casa como en aquel soleado sábado del último noviembre al que corresponde la fotografía que tengo ante mis ojos. Éramos felices, y lo sabíamos. Tener la amenaza constante de un nuevo brote de la enfermedad, como una pistola que apunta certera en la nuca, nos hacía conscientes de cada disfrute. Feliz, digo, porque, durante la larga sobremesa, entre charla y risas, alejando entre todos los demonios, la gata buscaba sus manos, su olor, su calor. Ese calor que nos dio, que me dio sin descanso durante casi 52 años. Todo ese amor, hasta el último momento. No he conocido una tristeza y un desamparo tan profundos como los que se han apoderado ahora de mí. Sin embargo, y aunque tampoco consuele, sé que soy un hombre muy afortunado por haber tenido esta madre. MI madre. 

martes, 13 de junio de 2023

Treat Williams

Leo que ha muerto Treat Williams en un accidente de moto a los 71 años. Y lo siento. Era un gran actor (inolvidable en 'Hair'), con mucho oficio a sus espaldas y quizá un tanto desaprovechado.

Parecía un buen tipo. Descanse en paz.

sábado, 27 de mayo de 2023

Extraña forma de vida

La amistad, la lealtad, el amor, el deseo. Sobre todo, eso: el amor y el deseo. El amor y el deseo. Qué vivo todo ello. Sale de la pantalla, nos alcanza. A flor de piel. Dos hombres. Dos vaqueros. Quizá no importa demasiado eso para el amor, para el deseo. Para el sudor. Para lo fundamental. Aquí y ahora. Ahora y aquí. Dos hombres. Dos seres humanos que se anhelan, se acarician, se besan, se muerden, se necesitan. Dos hombres (brutales Pedro Pascal y Ethan Hawke, qué voz, qué voces: el deseo maduro y el anterior). Y los reproches, y después... Esos sentimientos encontrados. Esas pieles. Ese sudor. Esas miradas. Ese fulgor a flor de piel. Saltan las chispas, las lágrimas, las incertidumbres, las necesidades. El deseo, una vez más. El deseo, siempre. Dos hombres enfrentándose a él. Sin miedo, sin tapujos, sin demasiadas vueltas, sin recovecos. El deseo, sin más vueltas. El deseo y el amor. El amor pleno. Qué vivo todo ello. Antes y después. Aquí. Ahí. En la pantalla. Con ese anhelo, con ese sudor, con esos recovecos. Con todas las circunstancias. Media hora de película que podría ser más. Que resulta lo apropiado. Media hora redonda. Ese principio, ese final. Ese rotundo flashback (vivísimo). Tan rompedor todo (la homosexualidad), tan clásico todo (cada plano). Cine en estado puro. Emoción en estado puro. Un cineasta en plenas facultades. Queremos más. Necesitamos saber más. Sabemos lo suficiente, con todo, es cierto. Y así traspasamos el deseo, lo atrapamos. Ahí. Aquí. Extraña forma de vida. 

domingo, 7 de mayo de 2023

Rostros

[Aquí va el poema con el que quedé finalista este año en el Premio Internacional de Poesía Jovellanos. Va por mi madre]
ROSTROS
Un tiovivo vacío sigue dando vueltas en esa plaza
que tantas veces atravesamos y
a la que ahora no puedes llegar
por culpa de la enfermedad.
He perdido la cuenta de las veces que te he visto
sonriéndome y alzando la mano
para decirme que estabas cerca
subido a un tiovivo como el de esa plaza o al abismo
desde el primer día
hasta estos cincuenta y un años que acabo de cumplir
pero siempre cerca.
Tengo miedo de que un día ya no esté ahí tu mano
de que no puedas comprarme el libro y la barra de pan,
de que tu brazo no busque el mío para sostenerse

de que el tiempo difumine tu rostro de madre 

que también, desde aquel lejano 1971, es mi rostro de hijo.

lunes, 1 de mayo de 2023

Alguien que cuide de mí

Hay muchas cosas buenas en 'Alguien que cuide de mí', la película dirigida por Elvira Lindo y Daniela Fejerman. Las conflictivas relaciones entre madres e hijas, la historia de amistad entre los personajes de Emma Suárez y Pedro Mari Sánchez (espléndido el momento en el que recuerdan cómo se conocieron y ese otro donde, delante de un espejo, rastrean sus miedos), los flashbacks (gran acierto ese aire tan de teatro americano y gran acierto también que Clara Sanchís interprete el mismo personaje de Magüi Mira de joven), la obra de Chejov que ensayan, las actrices (todas) y los actores (todos). Y en el centro, el personaje de Emma Suárez, la vida de esta mujer que guarda secretos, domina unos cuantos silencios y trata de vivir con dignidad después de unas tormentas que se muestras y otras, probablemente las más importantes, que sólo se intuyen. Un personaje muy bien construido que Emma, con su amplio registro de matices y miradas, convierte en una especie de símbolo de aquella época, los 80. Una mujer que ha sobrevivido a demasiadas cosas, pero que está aquí y puede recordarlo, y, sobre todo, seguir hacia delante, pensando en el futuro. Como, de hecho, hacen todos los personajes en esa luminosa escena final. En la vida, con todo y a pesar de tantas turbulencias, esa luz siempre es más poderosa que la tiniebla. Como en algunas películas. Como en esta película.  

viernes, 7 de abril de 2023

El imperio de la luz

Viendo 'El imperio de la luz', la última película de Sam Mendes, se puede sentir el olor de los viejos cines que ya no existen en esta ciudad, en casi todas las ciudades. Preciosos cines antiguos en los que tuvimos la suerte de disfrutar de toda clase de emociones. En los que, a veces, nos hubiese gustado quedarnos a vivir durante un rato más, olvidando algunas de las cosas que había en el exterior. El cine como refugio seguro. Como una especie de segunda casa. Como recompensa al lado menos amable de la vida. Ese cine antiguo frente al mar que aparece en la película es el cine de la juventud de Mendes y también el de la nuestra aunque no tuviésemos el mar tan cerca. Por eso, el director cuenta la historia de esa encargada (basada en la vida de su propia madre) que sufre esquizofrenia y que inicia una relación con un joven negro con una delicadeza que emociona. Olivia Colman, con su inmenso talento, contribuye de modo decisivo a esa emoción. Perdida o estable gracias a los tratamientos, consigue con cada gesto, silencio o palabra recrear un personaje inolvidable. Y la historia avanza con denuncias a ese racismo de 1981 que nunca ha desaparecido. Con las historias personales de los otros trabajadores de ese precioso cine frente al mar, el Empire. Y la vida que se escapa o que se convierte en una de las salas cerradas del piso superior donde la decadencia y un puñado de pájaros han hecho su nido. La vida misma. La que ya no existe y la que sigue existiendo en un lugar destacado de la memoria.