No, Frances Farmer no murió en Seattle, donde nació en 1913. Lo hizo el 1 de agosto de 1970, en Indianápolis. O sea, que hoy se cumplen 56 años de su muerte, los mismos con los que dejó este mundo.
Como ya escribí en 'Mi madre y yo', ese mismo día, 1 de agosto de 1970, a este lado del Atlántico, en Mieres, se casaban mis padres. Desde que tengo memoria, ese día era un día de gran celebración. En un restaurante, normalmente. A mi madre, ya lo he dicho más veces, le gustaba celebrarlo todo. Si hacía buen tiempo, mejor. Y si llovía, no pasaba nada, estamos en el norte: lo importante era la celebración. Estar juntos. Prolongar las sobremesas. Hacer planes, deshacerlos, contarlos, escribirlos, borrarlos.
Estar juntos. Estar vivos. Estar.
Lo bueno de la tecnología es que nos permite conservar muchos de esos momentos. De aquella foto de mis padres recién casados en un álbum que no he podido mirar desde que mi madre no está en este mundo, hasta las últimas celebraciones. Estar (ahora) también es recordar. Sentarse en la penumbra de una habitación, o caminar por algún parque o jardín solitario, y recordar. Sin más drama que la propia ausencia impone.
Estar. Seguir estando. Dejarse llevar por el tiempo.
Recordar a una madre y a una actriz que no murió en Seattle. En este húmedo y caluroso primero de agosto.