domingo, 8 de enero de 2023

Santoalla

'Santoalla' es un impresionante y conmovedor documental que Rodrigo Sorogoyen tomó como punto de partida para su última película, 'As bestas'. (Es recomendable ver primero la película, así que advierto que puede haber algún spoiler a continuación). En él, Andrew Becker y Daniel Mehrer narran cómo ese hombre y esa mujer holandeses se conocieron, se enamoraron, se casaron. Y cómo, lejos de su país de origen, tomaron la decisión de buscar un lugar en el mundo donde instalarse. Viajando por España, recorriendo carreteras secundarias y casi por casualidad, encontraron un pequeño y medio abandonado pueblo en Galicia. Sólo vivía en él un matrimonio mayor y sus dos hijos. El holandés, apoyado en todo momento por su mujer, tenía ideas, inquietudes, proyectos interesantes para el pueblo. Comenzaron los problemas con los vecinos. Y de ahí, tras denuncias y juicios, un minúsculo paso para la tragedia. Impresiona cómo la mujer lo cuenta todo desde el dolor, la dignidad y la valentía. Cómo, a causa de la mezquindad y la avaricia de esos vecinos, la vida de dos personas -el matrimonio holandés- se quiebra, se desmorona. Cómo la fragilidad se impone a cualquier fortaleza cuando la maldad hace su aparición. Y esa maldad lo trunca todo con sus potentes garras. Es demoledor, como la propia historia, y te deja el corazón en un puño, pero merece la pena. En Amazon Prime. 

miércoles, 4 de enero de 2023

Ahí, frente al mar

Hay una especie de pequeña liberación en dejar tu ciudad por unas horas. Coger el coche, sintonizar una emisora de radio, bajar la ventanilla para que entre el sol del invierno. Pensar que vas a recorrer muchos más kilómetros de los que en realidad vas a hacer. Pensar en el verano. No pensar en nada. Recorrer calles que no son las habituales. Tomar un café en un local donde la gente continúa bebiendo copas de cava y comiendo los polvorones que todavía quedan en unos diminutos platos colocados a lo largo de la barra. Entrar en una librería antigua como si allí estuviera aguardándote un inesperado hallazgo. Ver a la gente caminar con calma o caminar con prisa, siempre con una bolsa en la mano de la que sobresale el papel de regalo y la cinta de color rojo que lo rodea. Piensas que no hay demasiadas sorpresas en esos regalos, pero la ilusión siempre está bien. En algunos aspectos, pocas cosas cambian, aunque vayan renovándose las hojas del calendario. Y, en realidad, es mejor que sea así. Ir haciéndose viejo consiste en aceptar esos cambios que, tarde o temprano, harán su aparición. Que, en cierta medida, ya están aquí. Volver a la tercera línea de este texto: no pensar en nada. Ahí, frente al mar. 

sábado, 31 de diciembre de 2022

Vargas Llosa

Lo que Vargas Llosa haga con su pichula (por utilizar el mismo término que él empleó en su cuento) es asunto suyo. Vargas Llosa es un escritor, un gran escritor, aunque no esté entre tus favoritos. No es una persona que, por su trabajo público, deba mantener determinadas formas, ni tampoco es uno de esos personajillos de medio pelo que salen en programas casposos por cuatro duros. Y es también, no lo olvidemos, un anciano. Y los ancianos, aunque tengan la cabeza en su sitio, a veces, como los adolescentes (y no solo los adolescentes), pierden la cabeza. Aunque sea por amor o por sexo, o por ambas cosas. Las ancianas también lo hacen: recordemos las huidas hacia delante, entre escotes y hombres imposibles, de Sara Montiel o de Elizabeth Taylor en los últimos años de sus vidas, tratando de evitar lo inevitable (el paso del tiempo, el deterioro, los fantasmas de un pasado glorioso, la muerte). Sara era un mito, Elizabeth era un mito, Mario es un enorme escritor. Gente con carreras importantes a sus espaldas. Y no, insisto, esa gente sin oficio ni beneficio que da pena y vergüenza ajena. Por eso, después de lo ocurrido, me molesta bastante el ridículo al que está siendo sometido el escritor, compartas o no su actitud. (Piensa, antes de escribir o juzgar, que tú también puedes caer por los mismos precipicios, si no has caído ya, la vida es larga y complicada). Marguerite Duras vivió los últimos años de su vida con un hombre homosexual. Ella era consciente de ello. Y se enfurecía, y se rebelaba, y se emborrachaba, y seguía a su lado. Escribiendo algunos de sus textos más hermosos y estremecedores sobre lo que ella denominaba la imposibilidad del amor. Quizá Mario, ahora mismo, desde otra perspectiva, esté escribiendo sobre ello. 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Revista Clarín

A lo largo de casi tres décadas, escribí dos artículos largos (uno sobre Buenos Aires y otro sobre San Francisco) y numerosas reseñas para Clarín, cuyo último y definitivo número ya está en las librerías. Ya le di en privado las gracias a José Luis García Martín, que dirigía la revista con exigencia y exquisitez, por la libertad que siempre me brindó a la hora de escribir y por conseguir que todas las colaboraciones, de la primera a la última, fuesen remuneradas. Un dinero recibido siempre puntualmente, sin vueltas ni tonterías. 

Le doy de nuevo las gracias públicamente. Si el final de cada año siempre es motivo para el balance, el final de una etapa así lo es aún más. 

domingo, 25 de diciembre de 2022

Sissy Spacek

Es Navidad. Y Sissy Spacek está de cumpleaños. Desde aquella juventud hasta esta espléndida madurez, Sissy ha demostrado ser una de las mejores actrices del cine americano. A cualquier película o serie (aunque no estén a la altura de su talento), le otorga una incuestionable calidad interpretativa. Tal vez por su discreción y porque no se prodiga demasiado en fiestas y similares, no tiene (creo) el reconocimiento que se merece. Una injusticia. Otra más.  

En todo caso, desde aquí la recordamos hoy.  

miércoles, 21 de diciembre de 2022

La luz dorada del verano indio

Un hombre y una mujer. Jóvenes, atractivos, con inquietudes políticas e intelectuales (sobre todo, ella). Con dos hijos pequeños. Y una cámara, comprada por el marido, para grabar los viajes por diferentes países, las sonrisas y los juegos de los niños, la presencia de los abuelos (la madre de ella, los padres de él), el deterioro de la pareja, el crecimiento de los hijos. Un trozo íntimo de sus vidas, desde 1972 hasta 1981, narrado por ella, la mujer, la escritora Annie Ernaux, último premio Nobel de literatura. En ese período, casi a escondidas, escribe su primera novela, 'Los armarios vacíos'. Luego, la segunda: 'La mujer helada' (ambas publicadas aquí por Cabaret Voltaire). Vemos las imágenes grabadas por el marido, narradas por la escritora, seleccionadas ahora por ella misma y por uno de sus hijos. Y las imágenes quedan como testimonio de una época. Reflejo inevitablemente melancólico de los primeros años de un matrimonio (y su posterior declive), de una escritora que quiere reflejar sus pensamientos, de una mujer que comienza a posicionarse. Como, según apuntan casi al final, aquella luz dorada del verano indio. Canciones que se escuchan y que, con el paso del tiempo, van adquiriendo diferentes significados. Apropiado complemento para las obras de la gran escritora. Las primeras y las que vendrían después. 

sábado, 17 de diciembre de 2022

Despedida

Fue la primera vecina que conocimos al llegar a este edificio, pronto hará ocho años. E. era menuda, delgada, inquieta, atenta, educada, muy habladora. Tenía la voz grave de las mujeres fumadoras, la casa llena de libros y esa fina ironía que exhiben algunas personas inteligentes con el paso del tiempo. Con esa misma voz, en un susurro, me confesó la edad un día que salíamos del ascensor. Muchos años, sí, pero una mente abierta y despierta. Luego, ya sin susurros, dijo: cómo comprenderás a esta edad, no voy a dejar de fumar, ¡era lo que me faltaba! Genio y figura. Al verme en una entrevista del periódico, se enteró de que era escritor. Compró aquel libro y alguno más, y fue a la presentación de uno de ellos. Coincidíamos a veces en una terraza cercana, ella con su vino (y su cigarrillo), y nosotros con el nuestro. Siempre resultaba un placer encontrarnos con ella. La voz grave, la fina ironía, la amabilidad. ¿Cuándo publicas otro libro?, me dijo la última vez que nos vimos en el portal. Muy pronto, le respondí, ya te avisaré para la presentación. Allí estaré, me dijo. Sonrió y nos despedimos. Fue la última vez que la vi. Una mujer encantadora. La echaremos de menos.