sábado, 31 de octubre de 2020

Sean Connery

Lo cierto es que uno tiene la sensación de que hay personalidades de la cultura que no van a desaparecer nunca. Quizá el deseo de que esto pudiese llegar a suceder es lo que hace posible esta especie de inocente teoría. Me pasó cuando murió Lauren Bacall, Elizabeth Taylor, Marguerite Duras, etcétera, etcétera. Y me acaba de pasar ahora con el señor Connery. Pero el momento llega, inevitablemente. Y nos sacude un poco más en este año bien repleto de sacudidas. No soy mucho de las películas de Bond, pero creo que no hay duda de que fue el mejor intérprete de la saga. Y también están las otras películas. Me quedaría, en un rápido repaso, con 'Marnie, la ladrona', 'Robin y Marian' y 'Los intocables de Elliot Ness'. Aquella presencia imponente en cines ya desaparecidos. Qué grandes momentos. Y qué lejano parece ya todo. 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Carlos Castán

Dentro de unos días, en un solo volumen, Páginas de Espuma publicará todos los cuentos de Carlos Castán. Aunque tengo todos sus libros, tesoros de biblioteca construida con esfuerzo e ilusiones, supongo que terminaré haciéndome con un ejemplar. Quién sabe el destino de mi biblioteca cuando ya no esté por aquí, pero qué más da: el placer de ese volumen será solo para mí, dentro de unos días. En Castán reconozco algunos fríos, soledades, músicas, corazones y juguetes rotos, ansiedades, mitos, esperanzas, pérdidas, tristezas, tiempos de todos los colores, sensaciones variadas, sentimientos profundos. El olor de la infancia y las huellas de amores posibles o imposibles, también el deseo, los deseos. Todo eso, y algunas cosas más, está en sus personajes, en sus descripciones, en sus atmósferas. En cada página construida con precisión y delicadeza. Todo eso, en un solo volumen, dentro de unos días. El placer de tocar esas hojas. Recordar el pasado. Vivir el presente, por complicado que esté siendo. La alegría, y la emoción, de la gran literatura. 

lunes, 26 de octubre de 2020

Cocinar y escribir. Escribir y cocinar

Me gusta mucho cocinar. Entrar en la cocina y evadirme. Entrar en la cocina y dejarme llevar. Entrar en la cocina y pensar en los personajes de la historia que estoy escribiendo. Cocinar y tomar apuntes mientras suena Nina Simone o cualquier otra legendaria dama del jazz. Cocinar y escribir. Escribir y cocinar. Cada cosa en su sitio y, a veces, ambas en el mismo. Creo que el gran Carlos Novoa sabe algo de todo esto y me ha invitado esta noche a su programa de radio, 'Oído cocina'. En RPA, a las once de la noche (ya todo el mundo recogido). Hablaremos de 'La noche se detiene'. De literatura, de las mujeres de mi vida y las de mis libros, de bares y de cocina, naturalmente. De lo importante, vamos. Me hace mucha ilusión estar en ese programa, os soy sincero. 

domingo, 25 de octubre de 2020

Los pequeños detalles

Qué extraño es todo. No, no estamos confinados como en la primavera (y eso, sin duda, es un alivio), pero la situación es rara, dolorosa, incómoda. Provoca cierta desazón e impotencia eso de no poder salir de tu ciudad. Ya sé que es lo que toca: no me quejo. Repito: esto no es una queja. Es solo una manera de expresar la sensación que sentí al abrir la ventana y percibir el impactante silencio de la calle. Las ventanas de los otros edificios cerradas, el runrún de la lluvia que estuvo presente durante toda la noche y que ya había dejado de sonar, el sol que luchaba (en vano) por hacerse su hueco. Todo contribuía a esa extrañeza inicial, la de estar aislado en tu propia ciudad. Y de repente, en medio de esa inusual sensación, la alegre voz de una chica joven dándole desde la calle los buenos días a alguien que se acababa de asomar a la ventana de uno de los edificios cercanos (no pude percibir la respuesta de esta persona) y que entró como un soplo de aire fresco en mi estudio, me devolvió cierta armonía, alejándome momentáneamente de todos esos pensamientos e incertidumbres que nos acechan. Una voz a nuestro favor. Un instante contra el mundo. La fuerza, una vez más, de los pequeños detalles. 

viernes, 23 de octubre de 2020

Palabras de Manolo D. Abad

Abrir el Facebook el día de la presentación de tu nueva novela y encontrarte con este texto de Manolo D. Abad, importante figura de la cultura asturiana, es una especie de señal que indica que todo va a ir bien. 

Gracias, querido.  

"Hoy el plan para la tarde es éste: Ovidio Parades acaba de publicar su tercera novela y eso es una gran noticia. Ovidio ha participado con dos relatos en la bilogía sobre Oviedo y creo que su aportación ha enriquecido estos dos libros de relatos que promoví a través de la Colección Turbulencias. Su narración "A Ciegas" abría las cinco que se incluían en "Sucedió en Oviedo" (Noviembre 2018), uno de esos relatos crudos en el fondo y con una forma que se desliza casi imperceptiblemente por los entresijos de una historia de maltrato y de final dramático (no es spoiler, es un animarles a leer e, incluso, comprar). "El último baile" es el título de su aportación a las siete historias que ocupaban "Amanece en Oviedo" (Febrero 2020), otra narración donde se vuelven a combinar ternura y dureza en dosis adecuadas para resultar fascinantes.
Cita obligada, pues, con uno de los grandes escritores ovetenses de este tiempo y del que tengo la fortuna, además, que sea mi amigo."

jueves, 22 de octubre de 2020

Maite Núñez escribe sobre La noche se detiene

Muchas felicidades por el libro. Vuelves a desarrollar esos personajes femeninos que desbrozas tan bien. Casi casi lo he leído en tiempo real, sumergida en esa noche en la cabe toda una vida, esa noche en la que yo también he sido Julia, en que he notado el sabor del whisky y he escuchado la voz de Tom Waits, porque todo en tu escritura es tan orgánico que se puede leer desde dentro. La noche se detiene, pero tú no te detengas y sigue escribiendo.

Maite Núñez, escritora

César Inclán escribe sobre La noche se detiene

"Presiento que hay un antes y un después de la pasada noche, y ese después comienza ahora mismo. Quiso pues el azar o la casualidad que ayer terminara de leer la nueva novela de Ovidio Parades titulada "La noche se detiene", ya que esa jornada otoñal se daba la curiosa y feliz coincidencia de que el escritor asturiano celebraba su 49 cumpleaños.

La novela, cual si fuera una obra de teatro, se divide en tres actos titulados "En el taxi", "El corazón del sábado noche" y "Domingo todo el día" (tengo para mí que en las páginas de este último acto se encuentran tal vez algunos de los mejores momentos en la trayectoria como narrador de Ovidio Parades), un libro en el que se busca siempre la palabra más adecuada y donde se hace palpable la sutileza o la fiereza de ese lenguaje, de esas palabras que son tan poderosas como algunos silencios,, con unas descripciones minuciosas dibujadas casi a flor de piel y francamente logradas en no pocos momentos.
Sin desvelar de la trama más de lo necesario, la obra es una sentida reflexión sobre la vida y la muerte en un viaje al fin de la noche (Julia, la protagonista, cuida a una mujer mayor llamada Milagros en una pequeña ciudad de provincias cualquiera), una novela que de alguna manera es una mirada al presente y también al pasado a los acordes de una hermosísima canción de Tom Waits y en la que se nos muestra toda la poesía de una juventud que nunca se ha ido del todo cuando el oficio de Ovidio Parades aparece ante nuestros ojos del mejor modo.
Y no resulta desde luego sencillo, como Julia expresa en uno de los momentos más bellos y hermosos de este libro, hablar de una misma en dos tiempos, el pasado y el presente, un recuerdo melancólico de otro tiempo o incluso un remolino que no se olvida ya que la vida siempre, siempre, es demasiado corta cuando pensábamos en aquel instante que teníamos toda la vida por delante".

César Inclán, periodista